PROVINCIA EN APUROS
29/01
La deuda maldita
Los pagos de capital a los que deberá hacer frente Kicillof en 2020 y en los tres años sucesivos. La estrategia conjunta con Nación para empezar a reperfilar los vencimientos. La postura de quienes están en la vereda de enfrente
“¿Dónde hay un mango, viejo Gómez? Los han limpiao con piedra pómez”, reza la letra del viejo tango de Ivo Pelay que supo cantar Tita Merello. Esa melodía encaja en el repertorio de la orquesta que está bajo la batuta de Axel Kicillof. La provincia de Buenos Aires no sale de su crisis financiera y los pagos de la deuda previstos para este año la dejan al borde del colapso si los acreedores no acceden a la renegociación que pide el Gobierno.

La punta del iceberg es el vencimiento del pago de capital por 250 millones de dólares del bono BP21, bajo legislación de Nueva York. Debiera abonarse antes del 5 de febrero si los ahorristas se negaran a aplazar el cobro hasta el primer día de mayo. El resto del témpano de la deu-da, que ya no se oculta tanto, es el fuerte compromiso financiero bonaerense y la estrategia nacional que acompaña la Provincia. Una cuestión económica y otra política. 

Sin contar que debe hacer frente a vencimientos en dólares y en pesos con legislación local (la mayoría de esos compromisos, renegociables con la Nación), la deuda de capital con legislación extranjera que debe afrontar el Gobierno provincial este año supera los 852 millones de dólares (entre moneda norteamericana y euros, con una conversión de US$ 1,10 por euro). Pero los pagos totales, sumando los intereses (499,9 M), alcanzan los 1.352 millones de dólares. Y los compromisos crecen en los años sucesivos.

En una simbiosis facilitada por la coincidencia de color político, Kicillof juega para la estrategia del Presidente, Alberto Fernández, y éste para la del Gobernador. Para encontrar respiro, en calle 6 necesitan que se aplace el pago del BP 21 y estirar los compromisos más allá de la fecha autoimpuesta por el primer mandatario (31 de marzo) para reperfilar la deuda externa. A la par, en la Rosada necesitan del éxito en las negociaciones de Kicillof. De lo contrario, a Nación no le quedará otra que asistir a Buenos Aires para que pague en tiempo y forma o dejarla caer en default.

Ambas opciones aparecen como negativas ante la necesidad del Estado central de negociar su deuda (y, por añadidura, la de las provincias, sobre todo, Buenos Aires) con los acreedores. La asistencia financiera encenderá la alerta del FMI, que se pondrá más duro; y el default de una jurisdicción, prácticamente condena al mismo camino a la República. Por eso, las inequívocas señales de apoyo del ministro de Hacienda, Martín Guzmán, para con la estrategia bonaerense. 

En la administración de Kicillof, al principio fueron reacios a otorgarles a los tenedores del BP 21 algún beneficio extra para que aceptaran la percepción tardía del capital. Pero, como última opción, la Provincia ofertó pagar por adelantado los intereses correspondientes a los meses febrero, marzo y abril. Para algunos es poco, para otros es suficiente ante la supuesta certeza de que “si no aceptan cobrar dos meses más tarde, no van a cobrar nada”.

Este es el principal argumento del cual se toman en el Ministerio de Economía, conducido por Pablo López. Sin embargo, dista de la opinión de la oposición, enmarcada en un escenario de acusaciones cruzadas, donde ningún miembro del gobierno se priva de culpar de la situación a la administración de María Eugenia Vidal, ni ningún opositor cree el argumento de que la Provincia puede entrar en cesación de pagos por no cumplir con una cuota de 18.000 millones de pesos, cuando, supuestamente, en caja hay más del doble.

“Nuestra voluntad es cumplir con los contratos”, remarcan en el entorno del Gobernador, mientras dicen carecer del dinero para afrontar los pagos de capital de la deuda externa. Ya existe el compromiso de abonar los intereses. Si logran dar el paso de la postergación habrán comprado tiempo para renegociar plazos y quita de capital en paralelo al reperfilamiento nacional. De lo contrario, en mayo, otra vez la Provincia estará al borde del default, porque a los 250 millones de dólares postergados se sumarán 110 millones del bono Par Mediano.

En el terreno de la disputa política, en el oficialismo cargan constantemente las tintas sobre la herencia dejada por María Eugenia Vidal. Sin embargo, los apuros de este año son provocados por empréstitos tomados por gobernadores peronistas, como Felipe Solá y Daniel Scioli. Desde el año que viene, sí aparecerán fuertes compromisos adquiridos por Vidal. La principal crítica hacia ella es que tomó créditos a muy corto plazo.

En la oposición dicen que no pagar es una maniobra para permitirle a Nación renegociar su deuda y que hay dinero para afrontar el compromiso cuyo vencimiento es en estos días, aunque se reconoce que “el problema de la deuda nos atañe a todos y debemos acompañar al gobierno”. Así lo expresó el presidente de la bancada de Juntos por el Cambio en el Senado, Roberto Costa, quien también sostuvo que “la Provincia necesita tiempo para pagar, pero para nada está afectada por esta deuda. Si la respuesta a esa solicitud de extender los plazos es negativa, hay que buscar variantes, porque no es una deuda muy grande, estamos hablando del 1,6%”.

En tanto, el titular del bloque de Juntos por el Cambio en Diputados, Maximiliano Abad, pidió al Poder Ejecutivo que “in-forme la hoja de ruta” de la negociación de la deuda, mientras consideró que los vencimientos “no son imposibles de afrontar, ni son una sorpresa para quienes conocen los números de la Provincia”.

El diputado Guillermo Bardón, de Cambio Federal, opinó que “el BP21 representa apenas el 11% de los vencimientos en moneda extranjera que deberá afrontar la Provincia durante este año. De manera que otro interrogante de fondo es qué hará la administración bonaerense con los casi dos mil millones de dólares adicionales que vencen a lo largo de 2020. Si la Provincia cae finalmente en cesación de pagos, nadie tendrá claro por qué se habrá llegado a esa situación”.

En síntesis, son días cruciales desde lo económico y lo político para la nueva administración bonaerense, que maniobra contra la corriente para ver si zafa, al menos por ahora, de las garras de los acreedores externos. 




Jorge Ingaramo - Exinvestigador del IERAL de la Fundacion Mediterranea
“La estrategia de asustar a los acreedores, no es razonable”

-¿Cómo ve la renegociación de la deuda que quiere encarar Argentina?
-La Argentina tiene que renegociar su deuda sí o sí, y el Gobierno ha puesto su máximo esfuerzo en eso. El Presidente ha puesto la fecha del 31 de marzo y está haciendo los ajustes fiscales correspondientes para tener un superávit razonable y tener alguna capacidad de pago; o, por lo menos, no endeudarse más, que es lo que quieren los acreedores.

-¿Y lo que pasa con la deuda de la provincia de Buenos Aires?
-Como fue muy cautelosa Nación, que reprogramó las Letes de corto plazo hasta agosto, la deuda en pesos la está refinanciando, a mi criterio, de manera bastante eficiente. Y la deuda en dólares de jurisdicción Nueva York han tenido la precaución de poner 4.571 millones de dólares en la ley de Emergencia, con lo cual están pagando todo lo que vence hasta el 31 de marzo. Pero en la Provincia, me parece que Kicillof se descuidó y no puso en esa negociación los 250 palos que vencían el 26 de enero. Tendría que haberlo hablado con (Alberto) Fernández y con Martín Guzmán, porque ahora, el Gobierno nacional dice “que la Provincia se ponga a la cola de la Nación”, pero el Gobierno nacional tiene la posibilidad de colocar un título en el Banco Central que le permite el financiamiento, y la Provincia no tiene esa posibilidad, a menos que la Nación se lo regale.

-¿Lo que hace la Provincia puede ser parte de una estrategia conjunta?
-No sé la estrategia que hay atrás, pero la estrategia de asustar a los acreedores, no es razonable. Al acreedor hay que mostrarle que uno tiene cómo pagarle, siempre que no genere deuda. El principal problema del acreedor es que no haya deuda nueva que tape la deuda suya. Me parece que hay un problema de desajuste táctico.

-¿Qué pasaría si Buenos Aires entrara en default?
-Sería una pésima señal, pero no va a entrar en default Buenos Aires. La Nación, a última hora tendrá que auxiliarla de alguna manera. El default en la Provincia sería una catástrofe. Y los mercados no están diciendo que la sangre va a llegar al río.




La oposición dice que “hay plata para pagar pero no quieren hacerlo”

A su regreso de las vacaciones, María Eugenia Vidal se reunió con exfuncionarios suyos. Algunos siguen en funciones. Allí se enteró de que “la semana pasada había 30.000 millones de pesos en la caja, después hubo el roll de la ANSES que mandó a la Provincia 20.000 millones más, por lo tanto, el Gobierno tiene 30.000 millones de pesos, y la deuda son 250 millones de dólares, o sea 18.000 palos; por lo tanto, plata para pagar tiene”, de acuerdo a lo que contó a La Tecla un hombre que habla fluido con la exgobernadora.

“Se tienen que hacer cargo. Plata tienen. Además, les dimos la herramienta para que puedan negociar la deuda, les dimos todo”, agregó un legislador del PRO. Y acusó que “acá hay gato encerrado, y la Provincia es el conejillo de Indias para después armar una estrategia de renegociación de la deuda; que no le vengan a echar la culpa a María Eugenia”. 

Más de una voz de Juntos por el Cambio coincidió en que “hay guita para pagar, pero no quieren hacerlo. Hay plata para no entrar en default. El default es una búsqueda de ellos (por el oficialismo) o una amenaza para renegociar”.

Francisco Eggers -Profesor de Finanzas de la Universidad de La Plata
“La suma de los vencimientos totales es impagable”

-¿Está de acuerdo con la forma de negociación de la deuda que encaró la provincia de Buenos Aires?
-Es importante entender que la estrategia no es sólo de la Provincia, sino que es conjunta con Nación. El Gobierno nacional presentó un proyecto de ley pidiendo que otorguen herramientas para reestructurar la deuda con legislación extranjera, que no es su problema más urgente, porque, en realidad, tiene vencimientos importantes de títulos con legislación local en el segundo trimestre del año, pero creo que la cuestión es dar una señal. Y en ese contexto se quiere dar una muestra de que no se van a poder afrontar todos los vencimientos de capital. Que no se haya pagado este vencimiento de Buenos Aires con ley extranjera supone que la Provincia va a tener una estrategia conjunta con Nación. 

-¿Está bien que la Provincia quiera aplazar el pago sin ofrecer casi nada a cambio?
-Se ofrece pagar los intereses. Lo que hay que entender es que en las condiciones actuales, donde no hay financiamiento en dólares ni para la República ni para la Provincia, la suma de los vencimientos totales es impagable. Se dio la circunstancia de que el primer vencimiento de capital fue este de Buenos Aires, porque en el año 2020 la Nación tiene un solo vencimiento de capital (con legislación extranjera), y es recién en octubre, por un poco más de 400 millones de dólares. Pero el año que viene, sí, hay vencimientos, y si uno toma los 24 meses desde febrero de 2020 a enero de 2022, la República tiene vencimientos totales de títulos con legislación extranjera por 17.000 millones de dólares.