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Martes, 20 noviembre 2018
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PROVINCIA, NACION Y CABA
El detalle de cómo viven las parejas del poder
En el universo de la política son muchos los matrimonios cuyos integrantes se dedican a la actividad pública. Cómo se conocieron, cómo viven y de qué modo concilian el trabajo con la vida privada
El de Juan Domingo Perón y Eva Duarte fue el primero y el más célebre matrimonio político de la historia re-ciente de la Argentina; pero no fue el único.

Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Eduardo Duhalde e Hilda Chiche González, Juan Manuel De la Sota y Olga Riutort, José Alperovich y Beatriz Rojkés son sólo algunos ejemplos de parejas de funcionarios de primera línea que se dedican a la actividad política.

Intendentes, senadores y diputados provinciales, legisladores nacionales, ministros y funcionarios de distinto rango eligen en muchos casos un par para compartir su vida.

Un militante, alguien que comprenda su lenguaje, sus excéntricos horarios y sus pasiones.

En este informe, La Tecla consultó a distintas parejas del ambiente político nacional, provincial y porteño acerca de su historia de amor: cómo se conocieron; cómo concilian tiempos, horarios y viajes; de qué modo contribuye uno con la tarea del otro; de qué manera viven sus hijos sus respectivos trabajos; cómo hacen para no trasladar lo laboral al ámbito familiar (si ello es posible) y si se pe-lean o discuten por aspectos políticos o partidarios.

Monica Lopez y Alberto Roberti

“Somos un equipo”

“Nos ayudamos mucho, nos respaldamos mutuamente y nos complementamos en la tarea laboral y en el hogar”, confiesa Mónica López a La Tecla.

La diputada provincial denarvaísta Mónica López relata el modo en que conoció a su marido, el diputado nacional Alberto Roberti, y la manera en que llevan adelante la vida laboral y familiar.
-¿Cuándo y dónde se conocieron?
-Nos conocimos militando en el peronismo de Avellaneda, en el año ‘90.
-¿Empezaron a militar juntos?
-Cada uno militaba en distintos espacios; después de casi dos años de vernos en distintos plenarios del peronismo de la ciudad, coincidimos en darle lugar a la pareja, por sobre todo. A partir de allí, todo lo hicimos juntos.
-¿En su hogar hablan de política?
-Sí, por supuesto, se habla mucho. Son nuestros hijos quienes tienen inquietudes y preguntan sobre la política, pero también tenemos nuestros espacios en familia, donde disfrutamos mucho con la compañía de amigos.
-¿Se entromete uno en el trabajo del otro?
-Cada uno tiene diferentes obligaciones y labores, pero tratamos de aconsejarnos mutuamente e intercambiar puntos de vista y opiniones.
-¿Se ayudan?
-Mucho, nos respaldamos mutuamente y nos complementamos en la tarea laboral y en el hogar; somos un equipo.
-¿Cuántos hijos tienen?
-Dos: Marcos, de 9, y Florencia, de 18.
-¿Cómo es para ellos tener a los padres en la actividad política?
-No es nada fácil para ellos; los dos pasamos mucho tiempo fuera de casa y en muchas ocasiones nuestras funciones tambien nos consumen los fines de semana. Los momentos que estamos todos juntos en familia, que suelen ser pocos, tratamos de vivirlos con intensidad.
-¿Cómo manejan el tema de las distancias durante los viajes?
-En muchas, muchas ocasiones nos toca viajar juntos. Alberto viaja con más frecuencia que yo, debido a su función gremial, que le conlleva recorrer diferentes provincias del país y viajar al exterior para diferentes congresos en materia gremial y de energía.

M.A. Ehcosor y Luis Acuña
“Siempre estamos de acuerdo”

Luis Acuña, mandamás de Hurlingham, está casado con la senadora provincial María Azucena Ehcosor. En un breve diálogo con La Tecla la legisladora narra algunos detalles sobre la relación con su marido.
-¿Cómo se conocieron?
-Muy jóvenes, trabajando en la CGT.
-¿Empezaron a militar juntos?
-Ya militábamos cuando nos conocimos.
-¿Discuten de política en su casa?
-Discutir no, intercambiamos ideas, con mucho respeto; y casi siempre estamos de acuerdo.
-¿Se pelean, o se han peleado, por política?
-No.
-¿Se mete uno en el trabajo del otro?
-No, el límite de cada uno comienza en el trabajo del otro.
-Que uno de los dos trabaje en La Plata, ¿significa un trastorno?
-No, para nada.

María Eugenia Vidal y Ramiro Tagliaferro
“No hablamos todo el día de política”

La vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, está casada con Ramiro Tagliaferro, ex diputado provincial del PRO. Ambos cuentan su historia de amor a
La Tecla.
-¿Cómo y cuándo se conocieron?
RT: -Nos conocimos en 1993, en la facultad de Ciencias Políticas de la UCA, donde coincidíamos en la cursada de algunas materias.
-¿Ya participaban en política?
MEV: -Ramiro ya había militado en el justicialismo, pero en ese momento estaba abocado a la facultad y al trabajo. Como a un montón de otros jóvenes, la crisis del 2001 nos llevó a meternos más. Sentíamos la ne-cesidad de comprometernos. Pero, por raro que parezca, llegamos al PRO en diferentes momentos y por diferentes lugares.
-¿Se consultan las cuestiones laborales?
MEV: -Obviamente que charlamos de lo que sucede en nuestros trabajos, como lo hace cualquier matrimonio, pero no estamos todo el día hablando de política, por suerte.
-¿Pueden dejar de lado lo laboral y disfrutar de lo familiar, o están siempre hablando del trabajo en sus ratos libres?
MEV: -¡Obvio que sí! Si no sería todo muy aburrido.
-¿Cómo viven sus hijos el hecho de que ambos padres se dediquen a la actividad política?
MEV: -Bueno, para ellos es totalmente normal. Crecieron con papá y mamá haciendo política, es lo que conocen. Desde muy chiquitos les explicamos que era nuestra vocación, y los fuimos integrando en la medida de nuestras posibilidades. No hay tabúes o fantasías. Ellos saben perfectamente qué es lo que estamos haciendo y por qué lo hacemos.
-¿Discuten o se pelean por política?
RT: -¡Nooooo! Nos peleamos por cosas más divertidas (risas).
-¿En qué sentido consideran que se complementan?
RT: -En la vida.
-¿Se ven trabajando en esto toda la vida?
RT: -No, no. Si bien nos encanta lo que ha-cemos, tenemos proyectos por afuera de la política, pero será dentro de algunos años.
-¿Qué es lo mejor que tiene su matrimonio?
MEV: -El humor, la compañía, el atravesar juntos lo difícil, el apoyar al otro con generosidad, los hijos, y más; es difícil elegir.

Alicia Sánchez Y Luis D’Elia
“Nos conocimos en un boliche”

El titular de la Federación de Tierra y Vivienda, Luis D’Elía, está casado con la diputada provincial del FpV Alicia Sánchez. Consultada por La Tecla, ella confiesa: “Nos conocimos en un boliche hace muchos años”. Y agrega que “desde entonces no nos separamos nunca más, como tiene que ser”.
“Comenzamos a militar cada uno por su cuenta. Yo entré en el tema porque quise seguir el mismo camino que hicieron mis viejos”, reconoce la mujer que nació en Corrientes pero desde 1972 vive en La Matanza. En su adolescencia, Alicia militó en las comunidades eclesiales de base y se desempeñó como catequista.
En 1986 participó en la organización de su barrio, El Tambo, donde hoy reside con su familia. En los años posteriores organizó jardines comunitarios, y en 1997 conformó el FTV junto a D’Elía. Sánchez añade que “compartimos la tarea social, nos consultamos todo y compartimos to-do”. Jura que jamás discute con su esposo sobre política, porque “siempre estamos de acuerdo en todo”.
La legisladora dice que su marido “es un poco machista”, pero reconoce que, “igual, me escucha cuando le doy opiniones”. Aclara que “siempre está la familia primero”, y asegura que aunque se torna difícil en los momentos de ocio, intentan dejar lo laboral de lado.

Alejandro Armendariz y Alejandra Lorden
“Siempre charlamos de política”

El diputado provincial del radicalismo Alejan-dro Armendáriz está casado con la presidenta del Concejo Deliberante de Saladillo, Alejandra Lorden. En diálogo con La Tecla, ella relata en detalle la historia de amor, militancia y trabajo que los une.

-¿Cómo se conocieron?
-Tenemos unas cuantas similitudes. Una de ellas es que concurrimos los dos a estudiar a los 18 años a la facultad de Medicina de La Plata. Nos conocimos en primer año. Compartíamos un grupo de amigos, y en el último año de la carrera nos pusimos de novio. A los dos años nos casamos, y después de terminar nuestras especialidades nos fuimos a vivir a su pueblo, que es Saladillo. Yo soy nacida en Bahía Blanca, pero viví siempre en Coronel Dorrego.
-¿Empezaron a militar juntos?
-No. El militaba en una época donde yo tenía mis cuestiones de militancia no partidaria, trabajando en los centros de atención primaria de la salud municipales, en un gobierno radical, allá por 1995, y haciendo mi actividad en el hospital. Mientras tanto criaba a los chicos pequeños, así que él se ocupaba más de la cosa partidaria. Después de un encuentro nacional de mujeres, en 2005, comenzó mi inquietud por formar parte de la comisión de la Mujer del Comité de Saladillo. Ya había sido afiliada años atrás por mi suegro, Alejandro Armendáriz. Ahí comencé. Fui vicepresidenta del comité y, recientemente, fui electa concejal y presidenta del Concejo Deliberante de Saladillo.
-¿Cómo separan lo laboral de lo personal?
-Es un tema más para compartir. Cuando sa-líamos de la residencia, lo primero que hacíamos era contarnos los casos, lo que habíamos aprendido y lo que pasaba con los pacientes. Esa es una manera de consolidar la pareja, porque tiene que ver con el compañerismo. Ahora, integrado a la política, donde también compartimos. Charlamos de política en las vacaciones, en casa; en todos lados.
-¿Se inmiscuye uno en el trabajo del otro?
-Sí. Nos metemos todo el tiempo. Nos pedimos opiniones. Alejandro tiene sus raíces políticas en su familia, entonces, lo consulto. Y en otros temas consulta él sobre mi punto de vista fe-menino. Encuentro una oreja nada machista, que colabora; disfrutamos los dos.
-¿Se pelean por cuestiones políticas?
-No llegamos a eso. Discutimos y hay cosas en las que no acordamos, pero tenemos una convivencia en lo político y fuera que pasa por la no agresividad. En mi casa no hay gritos. Hace veinte años que estamos casados, y es así.

Elida Villa y J.C. Bartoletti
“Fuimos a la escuela juntos”

El jefe comunal de General Viamonte, Juan Carlos Bartoletti, está casado con la senadora provincial del PJ Elida Villa. La legisladora cuenta su historia de amor.
-¿Cómo se conocieron?
-Hace cuarenta y cinco años que estamos juntos. Nos conocimos de chicos, fuimos a la escuela juntos. Tenemos tres hijos y cuatro nietos. Tenemos una familia maravillosa.
-¿Empezaron a militar juntos?
-En el ‘95 empezamos a militar juntos. Yo fui maestra rural durante veintiséis años, y tuve que abandonar por un problema de salud. Me jubilé, comencé a militar con Juan Carlos y seguí. Me encanta la política. Dios me dio más vida para poder hacer esta misión que tengo para ayudar a la gente.
-¿Se discute mucho de política en su casa?
-No, al contrario, coincidimos muchísimo. Siempre hablamos mucho. Somos muy de Cristina y de Scioli, y de nuestro pueblo.
-¿Cómo complementan sus trabajos?
-Estoy en La Plata martes, miércoles y jueves; lunes y viernes en la municipalidad de Los Toldos. Trabajamos en conjunto.

Álvarez Rodríguez y Cuberos
“Siempre cenamos juntos”

“Es complicado congeniar la vida familiar y la laboral”, confesó el año pasado la ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez, durante una entrevista con La Tecla.
Casada con Miguel Cuberos, subsecretario de Relaciones Institucionales del Palacio de Hacienda y ex secretario de Turismo de la Provincia, la ministra cuenta que ambos se conocieron en una muestra sobre Evita, su tía abuela.
Luego se casaron y tuvieron una hija. En aquella nota con este medio Alvarez Rodríguez expresó que “quiero dedicarle la mayor cantidad de tiempo a mi nena, pero trabajo doce horas por día”. Además, contó que “muchas veces me pierdo cosas, pero intento que los momentos que compartimos en familia sean intensos; siempre cenamos juntos, por eso no participo de tanta rosca política”.

Juan Carlos Pellita y Silvia Caballero
“Es importante la comprensión”

El intendente de General La Madrid, Juan Carlos Pellita, está casado con la subsecretaria de Control Sanitario del ministerio de Salud bonaerense, y ex diputada provincial, Silvia Caballero. Pellita, sin rodeos, cuenta a La Tecla cómo es el vínculo entre ambos.
-¿Cuánto hace que están juntos?
-Hace cuarenta años que estamos juntos. Nos conocemos desde muy jóvenes, estudiando en la facultad de Medicina en
La Plata. Los dos somos platenses, yo del barrio de Tolosa (como la Presidenta). Lo primero que le pregunté fue si era pincharrata y peronista. Nos pusimos de novio y nos casamos, como se usaba en esa época, en quinto año de la facultad, con todas
las de la ley: por iglesia -en el Sagrado Corazón- y por civil.
-¿Ustedes ya militaban?
-Claro. En realidad, ella se incorporó a la militancia por mí. Yo milité desde muy jo-ven. Ella se sumó en 1971.
-¿Pueden dejar de lado lo laboral cuando están juntos en su casa, o es algo que los atraviesa todo el tiempo?
-Por supuesto que tenemos momentos de familia. Tenemos cuatro hijos: una mujer de 34, que trabaja con mi mujer en el ministerio de Salud y es diseñadora industrial; un varón de 32, que es concejal acá; otro que es instructor de buceo y estudia biología; y una nena de 18, que acaba de terminar en el colegio María Auxiliadora. Vivimos geográficamente separados, porque Silvia vive en
La Plata y yo acá, pero sólo geográficamente.
-¿Ello se torna difícil?
-Estamos acostumbrados, pero a veces ex-trañás un poco. Igual, la vorágine de esta tarea te deja poco tiempo para especulaciones sentimentales.
-¿Pero son de llamarse o consultarse?
-Por supuesto, hablamos todos los días. Hablamos de la política, de la tarea y de la vida.
-¿Tienen discusiones por asuntos políticos?
-Alguna vez hemos tenido, pero muy circunstancialmente; ya no.
-¿Es una suerte tener a una mujer política que entiende su trabajo?
-Si no fuera así, no estaríamos juntos, porque esta tarea te insume las 24 horas todo el tiempo. En realidad, es importante la comprensión.

S.M. Giroldi y J. Varela

“Un 30 lo familiar y un 70 lo laboral”

La intendenta de Campana, Stella Maris Giroldi, cuenta cómo es su relación con su marido, el diputado Jorge Varela. “Nos conocimos militando en 1983.
Yo era militante desde los 16 años, y después comenzó Jorge en el mismo grupo. Ahí surgió el amor”, detalla. Agrega que “siempre surgen cosas por las que nos llamamos o nos consultamos, nos vivimos participando de todo”.
Confiesa que sus charlas pasan “un 30 por ciento por lo familiar y un 70 por lo laboral”. “Arrancás hablando de un tema y siempre te lleva a algo de la ciudad. Los logros e ideas más grandes surgieron en reuniones de la familia”, añade.
Explica que su hija Eugenia “lleva a la política y a la militancia en la sangre, y piensa políticamente todo el tiempo”. También dice que su hijo Juan Cruz “mira todo desde un costado, pe-ro opina y comenta”. Jura que con Va-rela “intercambiamos opiniones y discutimos, pero no peleamos”.

Darío Díaz Pérez y Karina Nazabal
“Discutimos todo el tiempo”
-¿Cómo se conocieron?
-Nos conocimos militando, hace trece años, a través de un compañero que tenemos en común, con el que llegué a la agrupación Encuentro Peronista, que conducía Darío.
-¿Discuten de política en su casa?
-Todo el tiempo. Pero no sólo discutimos, fundamentalmente construimos consensos, opiniones comunes, propuestas, hipótesis; nuestra vida gira en torno a la política y la militancia, que es el camino que elegimos.
-¿Se han peleado por diferencias políticas?
-No. Los dos sabemos que venimos de distintas historias militantes, y que eso deriva muchas veces en distintos posicionamientos. Aun así respetamos las posturas que cada uno tiene, siempre que no sean un obstáculo para este proyecto colectivo que militamos tanto en Lanús como en la Legislatura; pero teniendo la convicción de que quien conduce el proceso local es Darío.
-¿Se mete uno en el trabajo del otro?
-No, compartimos el trabajo, que no es lo mismo. Nos enriquecemos mutuamente.

Maria Elena Torresi y Osvaldo Mercuri

La diputada María Elena Torresi cuenta cómo conoció al ex legislador Osvaldo Mércuri, su marido.
-¿Cómo se conocieron?
-Por unos amigos. Enseguida pensamos que teníamos un montón de cosas para charlar, y desde ese día tenemos una relación muy linda.
-¿Comenzaron a militar juntos?
-Desde tercer año, cuando yo iba a la escuela en Zamora y una compañera me enseñó a ver la política. A los 17 años decidí ser peronista. Unos amigos nos ofrecieron a Osvaldo y a mí pertenecer al partido, y nos pareció muy im-portante lo de Eva y Perón, y con nuestras ideas juveniles de un mundo y una patria mejor, de derechos para todos.
-¿Discuten de política en su casa?
-Hablamos de política con Osvaldo. Es muy interesante todo lo que él ha hecho dentro
del movimiento, donde siempre he acompañado, ni un paso atrás ni un paso adelante. Creo que a lo largo de todos estos años de matrimonio, siempre, el tema político está. Nos gusta el arte y un montón de otras cosas, pero, siempre, después de charlar de otros temas vamos a hablar de política, y cada uno dice lo suyo, aunque no tenemos ideas muy distintas, por lo general hay acompañamiento.
-¿Se han peleado alguna vez por política?
-Peleado, no, podemos tener algún punto de vista distinto sobre algún particular, pero en lo demás coincidimos en lo general.

Sergio Massa y Malena Galmarini

Los presentó la suegra
El intendente de Tigre, Sergio Massa, está casado con Malena Galmarini, quien se desempeña como secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano del Municipio.
Malena, de 36 años, también proviene de un matrimonio político: es hija del secretario de Deportes de Carlos Menem, Fernando Pato Galmarini, y de la ex diputada Marcela Durrié. De hecho, Massa militaba con la madre de Malena en el espacio de Ramón Palito Ortega, y fue ella quien los presentó. “Mi vieja me decía: ‘hay un chico lindo, piola, talentoso’; y yo no le daba bola. Hacía poco que me había peleado con mi novio de la adolescencia, ¡y encima Sergio estaba de novio desde hacía seis años!”, contó Malena alguna vez.
Se conocieron en abril de 1996 y empezaron a salir en agosto. Luego de vivir un tiempo en la casa de la madre de ella, en septiembre de 1997 alquilaron un departamento y estuvieron dos años conviviendo en Vicente López. Se casaron el 10 de mar-zo de 2001 y se mudaron a Tigre, donde construyeron su casa y tuvieron dos hijos.
En 2008 la mujer de Massa confesó públicamente que: “¡Claro que existe el doble comando! Como existen los matrimonios de abogados, de médicos o de periodistas. Cuando uno abraza una profesión, lo más probable es que te abraces a una persona que hace lo mismo. En el caso de la política, si bien está muy bastardeada, es una profesión absolutamente noble, porque todo el tiempo se piensa en los demás. La política es un estilo de vida. Es muy difícil que una persona que hace política no se enamore de otra persona que haga lo mismo, porque vos necesitás que te acompañen todo el tiempo”.
Además, la mujer del intendente de Tigre comentó que “todo el tiempo hablamos de política”, y que “somos monotemáticos”. Cuando le preguntan sobre sus aspiraciones políticas, Malena suele decir que “me gusta la política y milito desde siempre, pero en casa, el que tiene sueños políticos es Sergio. Y yo voy donde él me diga”. Y agrega que “nunca sería ama de casa: no sé cocinar, ni planchar. Hablo de acompañar a mi marido a donde sea; eso también es política”.

Marisa Fassi y Gustavo Arrieta
“A veces peleamos por las listas”

La intendenta de Cañuelas relata detalles de su matrimonio con el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense.
-¿Cómo se conocieron?
-En una reunión política que organizó mi papá.
-¿Comenzaron a militar juntos?
-Sí. Y fuimos juntos la primera vez en la lista de concejales, él iba como primer candidato y yo como segunda. Entramos los dos y fuimos pareja desde ahí.
-¿Discuten mucho de política en su casa?
-Discutimos. Como toda pareja política, tenemos nuestras opiniones encontradas, pero siempre llegamos a un acuerdo.
-¿Recuerda alguna pelea?
-No. Por ahí es más por un tema de alguna nota nacional o provincial sobre la que yo doy una opinión diferente de la de él; tratamos de llevarnos de acuerdo con esas opiniones. Y a nivel local, alguna discusión política, aunque nunca son fuertes. Por ahí se da dentro del partido, de decirle que alguien esté, por ejemplo, en una lista cuando antes, a lo mejor, uno dijo “a esa gente no la ponemos más”.
-¿Se mete uno en el trabajo del otro?
-Nos metemos uno en el trabajo del otro, la verdad es ésa. Personalmente me sale con muchísima naturalidad. Lo disfruto mucho, por esto de haber estado siempre trabajando juntos. Es la primera vez que nos separamos, ahora que él está en la Provincia y yo en el Municipio. No sentamos a la noche a cenar; si él llega más temprano, cocina, si no, yo, y hablamos de todo lo que pasó en el día de trabajo. Yo opino de lo que realiza él, y él también de la Municipalidad, de los números, de las compras, de las obras. Se trata de trabajar en equipo y de saber qué hace el otro.
-¿Se hace más difícil estando él en La Plata?
-Cañuelas está muy cerca de La Plata, y él viaja todas las mañanas. Hablamos en el transcurso del viaje, hablamos al mediodía, y a la noche, el que llega primero cocina. Es lo mismo que antes, por ahí con Gustavo permanentemente viajando. Sinceramente no cambió nada, estamos todas las noches cenando en familia.
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