Un niño de 10 años oriundo de Fiambalá, en la provincia de Catamarca, murió a causa de una meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), infección provocada por la ameba de vida libre Naegleria fowleri, conocida popularmente como “ameba come-cerebros”.
El menor permaneció internado en el Hospital Interzonal de Niños “Eva Perón”, donde el equipo de Infectología detectó signos compatibles con la infección. El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán mediante una PCR en tiempo real realizada sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo.
Tras conocerse el caso, la Municipalidad de Fiambalá dispuso el cierre del complejo termal de la localidad mientras se investiga si el contagio pudo haber ocurrido allí.
El Ministerio de Salud de Catamarca avanzó con medidas preventivas y realiza tareas de muestreo y análisis de las aguas termales para detectar la presencia del microorganismo. Los equipos técnicos también reconstruyen las posibles exposiciones del niño a ambientes propicios (aguas dulces templadas o cálidas) durante los 12 días previos al inicio de los síntomas, período que coincide con el intervalo de incubación documentado para esta infección. Se tomaron muestras de agua y superficies en sectores señalados por familiares y personas cercanas.
Hasta el momento, la evaluación epidemiológica indica que no se identificaron otros casos vinculados y se trataría de un episodio aislado. Las autoridades sanitarias descartaron riesgo de contagio para familiares, convivientes y personal de salud, ya que Naegleria fowleri no se transmite de persona a persona. El Ministerio se comprometió a informar por canales oficiales cualquier novedad.
La infección se produce exclusivamente cuando agua que contiene la ameba ingresa por la nariz (generalmente durante actividades recreativas en aguas cálidas), desde donde el organismo puede desplazarse por las fibras nerviosas hasta el cerebro. No se adquiere por beber agua contaminada. Naegleria fowleri habita en aguas dulces templadas y cálidas, como lagos, ríos, aguas termales y piletas con mantenimiento deficiente, además de suelos. Es una enfermedad extremadamente rara: desde 1962 se han informado menos de 500 casos en el mundo y su tasa de mortalidad ronda el 95 %.
Los síntomas iniciales suelen ser similares a los de una meningitis bacteriana, lo que dificulta la detección temprana.
Algunas fuentes locales y nacionales precisaron que el complejo termal ya se encontraba cerrado por obras de refacción y puesta en valor, y que las autoridades reforzaron las medidas preventivas y el muestreo ante el caso. La investigación epidemiológica continúa en curso.