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Miércoles, 21 octubre 2026
Argentina
GRAFICA
Por Sebastián Lalaurette

Voto joven: la nueva mayoría

El año que viene, dos de cada cinco votantes tendrán 35 años o menos. ¿Qué quieren? ¿Cómo hablarles? Crónica de un  diálogo de sordos entre los jóvenes y los dirigentes políticos 

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El año que viene, cuando los argentinos debamos ir a las urnas una vez más para elegir presidente, gobernadores, intendentes y legisladores de todos los niveles, dos de cada cinco votantes tendrán 35 años o menos. 

El dato no es menor: se trata de un segmento de la población que se comporta según reglas muy diferentes de las tradicionales, y al que la política todavía no le encuentra la vuelta. Los jóvenes están habituados a la inmediatez, al cara a cara: la política, cuando se vuelca a las redes, generalmente ofrece gacetillas y fotos posadas. Hay una desconexión, un desencuentro: una grieta que no termina de cerrarse. 

¿Qué esperan los jóvenes de la política? ¿Cómo dirigirse a ellos? Los dirigentes que no se hacen estas preguntas están pasando por alto un universo que no hace más que crecer. Y las urnas pueden ser impiadosas con ese descuido. 

“Hay una gran disociación entre lo que les preocupa a los segmentos más jóvenes y lo que ofrece la política. Las temáticas que más les interesan no son parte de las agendas político-institucionales”, dijo a La Tecla la doctora en ciencia política Carolina Tchintian, profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA). 

Tchintian está entre los autores del informe “10 años del voto joven en Argentina”, realizado en 2023 en forma conjunta entre el Fondo de las Naciones Unidas para los Niños (UNICEF, por su denominación original en inglés) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). 

“Hay una especie de condicionamiento institucional, que organiza nuestro sistema político sobre cuestiones que son más urgentes y más visibles, y que tal vez dificultan generar consensos estables y sostenibles en el tiempo, entre ellos los compromisos intergeneracionales”, dijo la especialista. “Eso es importante, pero no se ve: la cuestión de cómo diseñar la política pública de hoy pensando no sólo en el ciudadano actual, sino en las generaciones de mañana”. 

Establecer un lazo con las nuevas generaciones puede ser muy complejo, no sólo para la política. Roberto Bacman, sociólogo y director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), dijo que es difícil, por ejemplo, tener una medida certera de la intención de voto en el “segmento 16/35” (el comprendido entre esas edades), porque no les gusta responder encuestas. “En realidad, no les gusta que nadie los moleste”, matizó, risueño. 

“Han cambiado los hábitos fundamentales. Los jóvenes pasan muchas horas con el teléfono. Prácticamente no leen: no hay mucha capacidad de lectura. Casi no usan el televisor. Sus hábitos divergen mucho incluso de los de la generación que los precede”, dijo el analista. “Y no creen mucho en los políticos tampoco”, completó. 

Quizás ambas cosas tengan que ver. Javier Milei es la figura política que más eficazmente convocó a los jóvenes, pero lo hizo con la promesa de destruir a “la casta”, un concepto ligado a las viejas generaciones que retienen el poder y no lo sueltan. Es decir, una promesa en cierto modo antipolítica y anti-viejos. 

De todas maneras, “los jóvenes” no existen en sentido estricto: son un universo heterogéneo que no puede considerarse como un todo indivisible. En esto coinciden todos los especialistas consultados. 

Un trabajo de la consultora Eunomia identifica dos segmentos principales (de 16 a 24 años y de 25 a 35) y tres dimensiones clave para entender cómo piensan estas generaciones: la educación, el empleo y la etapa vital.

Voto joven: la nueva mayoría

Experiencia en escuelas 
Un gran desconocimiento, pero también un profundo interés


En 2024 y 2025, la Dirección General de Cultura y Educación (DGCE) llevó adelante en las escuelas secundarias el programa “Mi Primer Voto” para dotar a los docentes de herramientas para tratar en clase los temas referidos a la política y las elecciones. El año pasado, en medio del doble sacudón del desdoblamiento y la implementación de la boleta única, la temática fue el sistema electoral bonaerense. 

La experiencia sirvió para verificar dos cosas: que los jóvenes en edad de empezar a votar tienen un gran desconocimiento de cómo funciona el sistema, y también que están muy interesados en aprender cómo ejercer su derecho. 

“Un impacto muy bueno que tuvo el programa fue el de desarmar un poco el discurso conspirativo de las redes sobre los temas electorales”, dijo la directora de Formación Permanente de la DGCE, Laura Tantignone.

La Plata, botón de muestra de una desconexión

Un estudio realizado en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, muestra la disociación entre el modo en que la dirigencia política local entiende la comunicación a través de las redes sociales y lo que los jóvenes esperan de ellas. 
Realizado por José María Barbero, el trabajo concluye que los dirigentes identifican a las redes como “fundamentales en su quehacer político cotidiano”, pero las entienden como una forma de difundir sus actividades y no se involucran en debates ni repostean a sus seguidores. Algunos las ven como un territorio “hostil”.

Roberto Bacman 
“El fenómeno Milei que se dio en 2023 tiende a no repetirse”


Cuando Javier Milei llegó a la 
presidencia de la Nación, lo hizo montado sobre una ola de descontento generalizado de la que los jóvenes eran protagonistas privilegiados. Casi tres años después, el panorama es distinto, y no parece que vaya a repetirse el clamor por la lucha contra la casta política que el autoproclamado “león” decía combatir. 

Es, al menos, el análisis que hace Roberto Bacman, del CEOP, que ubica como causa principal de esto el hecho de que Milei “no cumplió ninguna de las promesas” con las que sedujo a los jóvenes, en primer lugar. 

“La Libertad Avanza penetró entre los jóvenes con la idea de la libertad personal, de ser emprendedor. Esto los emocionó en algún momento. Hoy no: hoy empiezan a aparecer las cosas preocupantes de este modelo. Vemos a jóvenes de 20 a 30 años haciendo colas de dos o tres cuadras por un puesto de cajera o de administrativo”, dijo Bacman a La Tecla. 

“Muchos jóvenes creyeron que con Milei iban a tener mucho trabajo y que iban a cobrar en dólares. Hoy se sienten engañados”, explicó el analista. 

Bacman dijo que será muy difícil que Milei, en su intento reeleccionista, logre la adhesión del 70% de esta demográfica, como ocurrió en 2023, y que en estos momentos ronda más bien el 30 a 40%. 

“En este momento, diría que el fenómeno Milei que se dio en 2023 tiende a no repetirse”, dijo Bacman, que, de todos modos, añadió que tampoco el peronismo parece estar captando una adhesión mayoritaria por parte de los jóvenes, un segmento que en general mira a los políticos con recelo. 

“El peronismo necesita tres cosas para seducir, no sólo a los jóvenes, sino a la gente en general: la unidad, la democratización interna y un relato de renovación. Sin esas tres cosas, el panorama se le complica”, analizó el especialista.

Pantallas por todos lados
Hace falta salir del microclima para hablar un nuevo lenguaje 


Es un diálogo de sordos, pero no por falta de interés sino porque ambas partes hablan, por decirlo de alguna manera, lenguajes diferentes. 

Las generaciones más nuevas de votantes recurren asiduamente a TikTok y al streaming para obtener información, muchas veces vehiculizada como entretenimiento; los dirigentes políticos siguen tocando de oído en ese mundo. 

“La política tiene que actualizarse en sus formas de comunicar. Está cada vez más recluida en un microclima”, apuntó Juan Vallejos, director de la consultora Eunomia. “La inauguración de una plaza no necesariamente va a capturar la atención de un electorado joven. El interés de la gente que mira streaming no tiene nada que ver con las cosas de las que ellos están hablando”.

Cierto: adecuar un mensaje político al formato de las redes es un gran desafío. En primer lugar, porque “tenés que adaptar las ideas a un lenguaje bastante elemental”, apuntó Vallejos. Es el lenguaje de la brevedad, determinado por el celular: los jóvenes, explicó el consultor, son lo que se llama una audiencia mobile-first, lo que significa que la primera vía de información es el móvil, y los discursos deben estar adaptados a sus características: breves, cercanos, simples. 

No todo se puede transmitir con efectividad de esa manera. Las reglas de funcionamiento del sistema político, por ejemplo, son complejas y no se prestan a un resumen en un video de un minuto. Al menos, si la idea es entender.

En su papel de directora de Gestión Curricular bonaerense (hoy cumple otra función), Gabriela Carnevale dirigió el programa “Mi Primer Voto”, que procuró llevar al aula esos temas en forma orgánica y salir de la lógica de las redes. 

“Me parece que fue clave, porque la escuela tomó un tema que estaba en la agenda, en las redes, y hubo muchísimo interés. La escuela es el mejor lugar para que se den estas discusiones”, dijo Carnevale. 






 

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