Las cuentas de Milei y Kicillof, entre la motosierra, los recursos y los reclamos
El Presupuesto nacional proyecta $216 billones de gastos y busca sostener el superávit fiscal, mientras la administración bonaerense recalcula sus números para 2027. Los recursos, la coparticipación y el financiamiento de los servicios públicos marcan el contrapunto entre ambas gestiones.
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El equilibrio fiscal es el eje del proyecto de Javier Milei, mientras que el gobierno provincial postergó la presentación de su propia ley de leyes para evaluar las proyecciones nacionales y estimar los recursos disponibles. En paralelo, los gremios estatales reclaman recomposición salarial y estabilidad laboral.
La discusión por el Presupuesto 2027 empieza a tomar forma en dos frentes. Mientras el Gobierno nacional busca abrirse camino en el Congreso para aprobar su hoja de ruta económica, la administración de Axel Kicillof demora la presentación de las cuentas bonaerenses a la espera de precisiones sobre las variables macroeconómicas y los fondos que recibirá la Provincia. Dos proyectos distintos, atravesados por una misma disputa: cómo distribuir los recursos en un escenario de restricciones fiscales y crecientes demandas sobre el Estado.
En el ámbito nacional, la Cámara de Diputados comenzará el debate en comisión con la exposición del secretario de Hacienda, Carlos Guberman. La Libertad Avanza cuenta con 95 legisladores y necesita reunir al menos 129 para alcanzar el quórum, por lo que deberá negociar con sus aliados y con los gobernadores. El oficialismo apunta a conseguir la sanción antes de fin de año, aunque el margen para modificar el proyecto aparece condicionado por el peso de los gastos comprometidos.
La iniciativa contempla gastos totales consolidados por $216 billones e ingresos por $219,3 billones. Entre sus principales proyecciones, el Ejecutivo estima una inflación del 21,3% para 2027, un dólar de $1.847 a fin de diciembre y un crecimiento del consumo privado del 3,4%. En materia de gastos, prevé destinar $102 billones a prestaciones previsionales, $14,4 billones a asignaciones familiares y $7,3 billones a las universidades nacionales. El financiamiento universitario, las obras públicas y los recursos para las provincias estarán entre los puntos sensibles de la negociación parlamentaria.
En la provincia de Buenos Aires, Kicillof postergó el envío del Presupuesto 2027 a la Legislatura, cuyo plazo original venció el 31 de agosto. La administración bonaerense solicitó una prórroga para analizar las estimaciones nacionales y su impacto sobre la coparticipación federal, con el objetivo de definir tanto el esquema de gastos como la Ley Fiscal Impositiva. La demora refleja la dependencia de las cuentas provinciales respecto de las variables nacionales, en particular por el peso que tienen las transferencias y los recursos tributarios en el financiamiento de la gestión.
Mientras se aguarda la presentación del proyecto, los reclamos salariales y laborales suman presión sobre el Ejecutivo bonaerense. El secretario general de ATE provincial, Claudio Arévalo, reclamó una recomposición salarial para los estatales y pidió garantizar en el Presupuesto los pases a planta permanente de unos 8.500 trabajadores precarizados de áreas como salud, educación, IOMA y niñez. El dirigente también respaldó el reclamo de la Provincia a Nación por fondos que, según afirmó, ascienden a $26,6 billones. Así, mientras Milei busca asegurar los votos para sostener su programa fiscal, Kicillof deberá definir cómo financiar las demandas de la administración provincial en medio de la disputa por los recursos.