La Tecla
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Mauro Icardi lleva tres meses sin contrato y más de cuatro sin jugar. El último partido fue a mediados de mayo. El 1 de julio quedó libre del Galatasaray porque no renovó: el club le había ofrecido la mitad de los 10 millones de euros que cobraba y él no aceptó. Tres meses después, la postura cambió. Bajó todas las condiciones y está dispuesto a negociar. Se ofreció por 3,5 millones al año y hasta firmaría por 2.
El plan es viajar a Turquía, arrancar a entrenarse bajo control del club y estar listo para volver a mitad de la temporada, que ya empezó. El rodaje es el problema. Sin minutos, el margen para pelear un contrato en otro lado se achica. En Italia no apareció una oferta que cerrara.
El apuro tiene otra causa. Icardi insiste en vivir con sus hijas en Estambul y seguir la restitución internacional en Turquía. Un juez le dio 30 días para definir el futuro. Si no lo hace, ese trámite se cae. La China Suárez, que miraba Italia, le marcó el regreso al Galatasaray y la versión que circula es que quiere quedarse en Turquía. El sacrificio, en los papeles, es pasar de 10 millones a 2. El plazo, en los hechos, es de un mes.