La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung no solo cerró una de las carreras más extensas del periodismo argentino. También inició el trámite sucesorio sobre su patrimonio personal, las sociedades en las que tenía participación y los derechos vinculados a su trabajo de décadas.
A lo largo de su trayectoria, Gelblung se desempeñó en televisión, radio, medios gráficos y plataformas digitales. Sin embargo, haber impulsado o conducido un proyecto no implica necesariamente ser su dueño. Por eso, el primer paso de la sucesión será determinar qué bienes, marcas, contratos y participaciones estaban efectivamente a su nombre.
Uno de los emprendimientos más ligados a su faceta empresarial fue el portal InfoVeloz, antes conocido como Diario Veloz, con el que el periodista se mantuvo vinculado hasta el final.
El patrimonio que entra en la sucesión puede incluir inmuebles, cuentas y activos financieros, participaciones en sociedades, vehículos y derechos económicos. También se analizan deudas y obligaciones pendientes. En cambio, los archivos de programas, grabaciones, fotos y publicaciones suelen estar sujetos a contratos con canales, productoras o editoriales, por lo que no pasan automáticamente a los herederos.
En el plano familiar, Gelblung formó su familia con Cristina Seoane. Juntos tuvieron tres hijos: Federico, vinculado al ámbito empresarial y a los medios; María, docente y con experiencia en producción; y Magdalena, periodista y modelo. La familia se amplió con siete nietos.En Argentina, el cónyuge y los hijos son herederos forzosos. Eso no significa que todos los bienes se repartan en partes iguales de manera automática: el proceso judicial determinará la composición del acervo hereditario y cómo se distribuye.