Lucas Jemeljanova, un joven belga de 13 años, se ha convertido en el primer paciente del mundo considerado curado del glioma pontino intrínseco difuso (DIPG), uno de los tumores cerebrales infantiles más agresivos y con peor pronóstico.
Diagnosticado a los seis años, su familia viajó a Francia para que participara en el ensayo clínico BIOMEDE. Allí recibió un tratamiento personalizado con everolimus. Contra todo pronóstico, las resonancias magnéticas mostraron cómo el tumor se reducía hasta desaparecer por completo.
Siete años después del diagnóstico, los especialistas confirmaron que no queda rastro de la enfermedad. En un ensayo que incluyó a cientos de niños, solo él logró la desaparición total del tumor. Se habla de una mutación genética extremadamente rara que hizo a sus células especialmente sensibles al fármaco.Para muchos, su recuperación es un verdadero milagro.
Para la ciencia, un enigma que abre una puerta de esperanza nunca antes vista.