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Viernes, 7 agosto 2026
Argentina
DESCONFIADOS

Del barrio al garaje: el duro escenario que atraviesan los kioscos bonaerenses

La caída de las ventas y el aumento de los costos obligaron a muchos comerciantes a abandonar los locales y trasladar la actividad a sus viviendas. Desde UKRA aseguran que 41 mil kioscos cerraron desde diciembre de 2023 y reclaman medidas para recuperar el consumo.

Del barrio al garaje: el duro escenario que atraviesan los kioscos bonaerenses
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La crisis del consumo interno golpea de lleno a los kioscos de todo el país. Según datos de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), 41.000 kioscos cerraron desde diciembre de 2023, mientras que desde el sector advierten que el escenario comienza a generar comparaciones con otras grandes crisis económicas.

En diálogo con Desconfiados, el vicepresidente de la entidad, Adrián Palacios, explicó que uno de los principales problemas que enfrenta el sector es la multiplicación de comercios que comenzaron a vender productos tradicionalmente asociados a los kioscos.

 

“Hoy cualquier comercio a nivel nacional vende los productos de nuestro sector. Kioscos y almacenes, hablabas de verdulería, vemos carnicerías que tienen heladeras con productos nuestros, los snacks. Empezaron las farmacias hace un tiempo atrás con la venta de golosinas, galletitas y alfajores y hoy es cotidiano ver varios comercios con nuestros productos”, señaló.

Según Palacios, este fenómeno está directamente relacionado con la caída de las ventas. “Eso es a raíz de la falta de ventas que hay en Argentina. El consumo interno no se reactivó, el dueño de los comercios no llega a fin de mes a cubrir los gastos fijos, alquiler, luz, y entonces tratan de incorporar estos productos”, sostuvo.

El dirigente remarcó que la mayor cantidad de competidores no implica un crecimiento del mercado. “La torta es la misma y se achica y, bueno, terminamos perjudicados todos”, afirmó.

Además, Palacios sostuvo que el comportamiento de los consumidores también cambió como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo. “Hoy estamos en una meseta económica desde mayo, junio y julio, donde no hay consumo de todo lo que son los productos de primeras marcas”, explicó.

En ese contexto, los kiosqueros comenzaron a recurrir a promociones y productos más económicos para intentar sostener las ventas. “Vas a ver que tienen promociones de pancho, de alfajores, gallecitas. Esto porque no le alcanza. Al mediodía antes se comían una tarta, una empanada, algún sándwich de jamón y queso. Hoy es alfajor, gallecitas y puede ser alguna empanada de mil pesos”, describió.

La situación, según el representante de UKRA, se vuelve todavía más compleja por el incremento de los costos fijos, especialmente para aquellos comercios que permanecen abiertos durante las 24 horas.

“El aumento de las tarifas de luz a nivel general y nacional supera el monto del alquiler. Estoy hablando de los kioscos de 24 horas que tienen cinco heladeras, freezer, más toda esta iluminación y la calefacción en invierno”, explicó. Y agregó: “Hoy la tarifa de luz supera el millón 300, el millón 800 de energía y hay un aumento interno. Hoy un kiosco de 24 horas es pérdida a la noche”.

El cierre de comercios formales no es la única transformación que observa el sector. Palacios explicó que muchos kiosqueros que dejaron de poder afrontar los costos de un local comercial trasladaron la actividad a sus propias viviendas.

“Tenemos estos 43.000 kioscos que vos mencionaste, que eran kioscos registrados, monotributistas, responsables inscriptos, que estaban en la gran mayoría en las avenidas principales a nivel nacional, que se fueron trasladando a las periferias de esas avenidas y después terminaron en el kiosco garaje, que es el de la casa”, relató.

La modalidad permite reducir los gastos, pero también implica una pérdida de derechos para quienes abandonan la actividad formal. “Ahí no pagás el alquiler, no pagás la luz comercial, usás la luz del hogar y, por supuesto, la rentabilidad es menos. Pero esos son los primeros que se dieron de baja y esos kiosqueros ya no aportan a la jubilación, ya no tienen su obra social”, advirtió.

El escenario tampoco es ajeno a las cadenas y franquicias. Aunque sus cierres no están contemplados dentro de los 41.000 kioscos mencionados por UKRA, Palacios aseguró que también enfrentan dificultades para sostener sus locales.

“Vemos que la gran parte de esas cadenas en los microcentros de cada localidad tuvieron que cerrar sus sucursales porque no les daba la rentabilidad para mantener distintas aperturas de estos comercios”, indicó.

Según explicó, algunos propietarios optaron por concentrar la actividad en menos locales: “Por ahí una franquicia, uno que tiene dos o tres comercios de estos, ha dicho: ‘Bueno, cierro dos y me quedo con uno para mantener esto y para mantener la inversión’. Pero hoy la realidad es que los costos fijos que tienen no generan rentabilidad”.

Frente a la crisis, desde UKRA apuntan al Estado y reclaman medidas que permitan recuperar el consumo y ordenar la competencia entre distintos tipos de comercios.

“Las alternativas tienen que venir del Estado Nacional”, sostuvo Palacios. “Hoy esto que hablábamos, que es un descontrol de cualquier comercio, cualquier producto, bueno, si no hay un control del Estado, esto va a continuar”.

El dirigente también cuestionó la venta de productos tradicionalmente vinculados a los kioscos en otros establecimientos y puso como ejemplo a las farmacias. “En la provincia de Buenos Aires tratamos siempre de articular con los intendentes de que cumplan con la ley, porque estamos hablando de las cadenas de farmacia. Farmacity, por ejemplo, en Capital venden golosinas”, señaló.

Pero para Palacios, el problema central pasa por la capacidad de compra de los consumidores. “La propuesta tiene que venir del Estado Nacional, primero en aumentar las paritarias de los trabajadores, porque la realidad, si el salario del trabajador, el vecino, no tiene un aumento salarial, es difícil que haya consumo interno”, afirmó.

En esa línea, también mencionó la situación de jubilados y docentes y el impacto de los gastos cotidianos sobre los ingresos familiares.

“El poder adquisitivo es fundamental. El aumento de todas las tarifas, no solamente de la luz, sino que te aumenta desde lo básico hasta la prepaga, el colectivo privado, el transporte público. Si no hay una política del Estado Nacional en subvencionar estos servicios, el dinero no llega al comercio y no alcanza”, sostuvo.

Palacios además consideró que la situación del sector está vinculada directamente con el rumbo económico general y cuestionó que la recuperación de algunas variables macroeconómicas no se traduzca en una mejora del consumo.

“Esto se achica cada vez más y cada vez vemos más desocupación, tanto de las pymes nacionales como del Estado Nacional, que cada vez hay más trabajadores que se quedan sin su trabajo”, manifestó.

Y resumió su diagnóstico con una frase: “La macroeconomía va por un lado y el bolsillo de la gente por el otro”.

A la crisis económica se suma, además, un cambio en los hábitos de consumo. La expansión de las plataformas digitales permite comprar productos en cantidad y a precios más bajos que los de la venta por unidad.

En ese sentido, Palacios enfrenta un desafío que excede a la situación coyuntural: “Cualquier rubro que hoy las plataformas online ofrecen un precio mucho más competitivo y, por supuesto, que los kiosqueros y demás tienen que adaptarse a estas nuevas tecnologías para poder seguir subsistiendo”.

 

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