Las cuentas de Milei no cierran: junio cerró con déficit y se desploma el superávit fiscal
Un informe sobre la ejecución presupuestaria nacional reveló que el Gobierno registró un rojo financiero superior al billón de pesos. En el semestre, los ingresos tributarios continúan en baja, mientras el equilibrio fiscal depende cada vez más de ingresos extraordinarios por privatizaciones.
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El equilibrio fiscal que el Gobierno de Javier Milei convirtió en su principal bandera mostró señales de deterioro durante junio. La combinación de una fuerte caída de los ingresos y un aumento del gasto primario hizo que el Sector Público Nacional volviera a cerrar el mes con déficit, tanto en términos primarios como financieros, de acuerdo con el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Según el trabajo, los ingresos totales registraron una caída real interanual del 8,5% durante junio. El principal factor fue el descenso de 8,8% en la recaudación tributaria, acompañado por una reducción del 2,9% en los ingresos no tributarios. En sentido contrario, el gasto primario aumentó un 3,1% en términos reales respecto del mismo mes de 2025.
Como consecuencia de ese descalce, el superávit primario de junio del año pasado, equivalente a $1,05 billones a valores constantes, se transformó en un déficit primario de $696.843 millones. El resultado financiero fue todavía más negativo: el superávit de $736.161 millones registrado un año atrás pasó a un déficit de $1,02 billones, luego de que el gasto en intereses creciera un 2,7% real.
El informe también muestra cómo se reconfiguró la composición del gasto público durante junio. Entre los rubros que más crecieron sobresalen los subsidios a la energía, con un incremento real del 125,4%, y los subsidios al transporte, que aumentaron 53,8%. También crecieron la Asignación Universal para la Protección Social (+13,1%) y las jubilaciones y pensiones (+5,4%), que representan más de la mitad del gasto primario nacional.
En el otro extremo aparecen las partidas destinadas a las provincias. El gasto de capital destinado a los distritos cayó 43,7% real interanual y las transferencias corrientes retrocedieron 63,9%, una tendencia que mantiene el ajuste sobre las administraciones provinciales. El gasto salarial del Estado nacional también se redujo un 10% en términos reales, fenómeno que el IARAF atribuye tanto a la pérdida del poder adquisitivo como a la reducción de personal.
En el acumulado de los primeros seis meses del año, el Gobierno todavía conserva un resultado positivo, aunque con un deterioro significativo respecto de 2025.
Los ingresos totales cayeron 5% en términos reales, producto de un descenso de 6,6% en la recaudación tributaria que no logró ser compensado por el incremento de 15,9% en los ingresos no tributarios. Mientras tanto, el gasto primario acumuló una baja real de apenas 2%, una reducción menor a la registrada por los recursos.
Ese comportamiento redujo el superávit primario semestral un 26,9% interanual, al pasar de $10,97 billones a $8,02 billones. El superávit financiero sufrió un golpe todavía mayor: descendió 61,5%, ubicándose en $1,67 billones.
Uno de los datos más relevantes es el impacto de los ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones sobre las cuentas públicas. El IARAF sostiene que, si esos recursos no se contabilizaran, el superávit primario del semestre habría caído 37,6% en lugar del 26,9% informado oficialmente. El resultado financiero sería todavía más sensible: el superávit se reduciría un 88,7% interanual y quedaría limitado a apenas $492.892 millones.
En tanto, refleja que el Gobierno mantiene la prioridad sobre el equilibrio fiscal, aunque con una dinámica distinta a la observada durante 2024 y buena parte de 2025. La caída sostenida de la recaudación obliga a sostener el resultado mediante recortes selectivos y el aporte de ingresos extraordinarios, mientras algunas partidas, como los subsidios energéticos y al transporte, vuelven a ganar peso dentro del presupuesto.
En ese contexto, junio marcó un punto de inflexión: por primera vez en varios meses, el ajuste no alcanzó para compensar el retroceso de los ingresos y el resultado mensual volvió a mostrar déficit, dejando abierta la incógnita sobre la capacidad del Gobierno para sostener el superávit fiscal como principal ancla de su programa económico.