El caso Adorni enfrasca al gobierno, pero no es capitalizado por la oposición
La crisis alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tensiona una de las banderas centrales del oficialismo: la transparencia. La oposición ve una oportunidad, pero reconoce que el desgaste no alcanza por sí solo para fortalecer al peronismo
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El caso Adorni abrió una nueva grieta dentro del Gobierno y encendió una discusión política que la oposición sigue de cerca. En el peronismo reconocen que el desgaste del jefe de Gabinete representa un problema para el oficialismo, pero advierten que no necesariamente se traduce en un beneficio propio. La lectura que domina en el PJ es que el episodio puede erosionar la confianza de parte del electorado que acompañó a Javier Milei, aunque todavía no genera una recuperación automática para una oposición que continúa buscando reordenarse.
La crisis alrededor de Manuel Adorni comenzó con la polémica por el viaje de su esposa Bettina Angeletti en el Tango 01 y creció hasta convertirse en un cuestionamiento sobre su situación patrimonial. Las explicaciones sobre ahorros no declarados, ganancias en criptomonedas y movimientos financieros terminaron obligándolo a corregir sus declaraciones juradas, donde incorporó activos por más de 944 millones de pesos, incluyendo inversiones en bitcoins. Lejos de cerrar la discusión, las aclaraciones ampliaron las dudas sobre el origen de los fondos y la consistencia de sus explicaciones.
El episodio golpea uno de los pilares discursivos del Gobierno de Javier Milei: la promesa de transparencia y diferenciación frente a la política tradicional. Adorni, que hasta ahora había sido una de las figuras más sólidas del oficialismo por su rol como vocero presidencial, quedó expuesto en una situación donde sus respuestas no lograron contener el costo político del escándalo.
Dentro del Gabinete la defensa fue tibia. Mientras Milei mantiene respaldo sobre su jefe de ministros, varios funcionarios evitaron cerrar filas públicamente. En la Casa Rosada observan que el problema no pasa sólo por las explicaciones técnicas o legales, sino por el impacto político de un funcionario central cuestionado por un tema que afecta directamente la narrativa de austeridad y ejemplaridad que sostiene al Gobierno.
En el peronismo analizan el escenario con cautela. No hay una sensación de victoria ni una lectura de que el caso Adorni pueda traducirse automáticamente en votos. La oposición entiende que el desgaste del oficialismo convive con sus propias dificultades internas y que, por ahora, la principal preocupación de la sociedad sigue vinculada a la economía y al bolsillo.
De todos modos, el PJ prepara una ofensiva parlamentaria para aprovechar la debilidad política del funcionario. En el Congreso impulsarán pedidos de explicaciones, interpelaciones y mecanismos de control para instalar el tema y exponer lo que consideran contradicciones entre el discurso oficial y las prácticas de sus principales dirigentes.
El caso se convirtió en un nuevo punto de tensión para un Gobierno que llegó al poder con la bandera de combatir los privilegios y la “casta”. Para la oposición, el objetivo no es sólo cuestionar a Adorni, sino mostrar que el oficialismo también enfrenta contradicciones internas. Mientras tanto, el jefe de Gabinete intenta sostenerse en medio de una crisis que, lejos de apagarse, sigue generando costo político.