La Tecla
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Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Nature sugiere que parte importante de ese deterioro podría originarse en el intestino, específicamente en cambios del microbioma intestinal que ocurren con la edad.
Según los autores, el mecanismo involucra la producción de ácidos grasos de cadena media por parte de la bacteria, que activan macrófagos (células del sistema inmunitario) en el intestino. Estos liberan moléculas inflamatorias que interfieren con la señalización del nervio vago, la principal vía de comunicación entre el intestino y el cerebro. Como consecuencia, se bloquea o altera la transmisión de señales que regulan funciones cognitivas, incluyendo la memoria.
“La consecuencia posterior de las bacterias es bloquear la comunicación entre el intestino y el cerebro, lo que conduce a este deterioro cognitivo”, explicó la inmunóloga Maayan Levy, de la Universidad de Stanford y coautora del estudio.
El neurocientífico John Cryan, del University College Cork, destacó: “Esta es una evidencia concreta de que el microbioma es realmente importante para el envejecimiento cerebral”. Agregó que en el futuro podría ser posible frenar el deterioro cognitivo actuando directamente sobre el intestino, incluso mediante intervenciones simples como cambios en la dieta.
El hallazgo refuerza el concepto del eje intestino-cerebro y abre vías prometedoras para el desarrollo de terapias dirigidas al microbioma, como probióticos, prebióticos o trasplantes fecales, con potencial aplicación en el deterioro cognitivo relacionado con la edad y posiblemente en enfermedades neurodegenerativas.