En un emotivo parte familiar, Bastián Jérez, el niño de 8 años que permanecía en coma inducido tras un grave accidente de tránsito en la playa de Pinamar, despertó y reconoció a sus seres queridos.
El hecho ocurrió a tres semanas del siniestro, luego de que el menor fuera sometido a su séptima operación el lunes pasado.
El accidente tuvo lugar el 12 de enero alrededor de las 19:50 en la zona conocida como “La Frontera”, un sector de difícil acceso al que solo se llega con vehículos 4x4. Allí colisionaron una camioneta Volkswagen Amarok, conducida por Manuel Molinari, empresario de Junín, (quien viajaba acompañado por Brisa Soledad Martín), y un UTV en el que se desplazaban cinco personas, entre ellas tres menores. Bastián viajaba en brazos de su padre, Maximiliano Jerez, sin cinturón de seguridad, lo que agravó sus lesiones.
El pequeño sufrió múltiples fracturas de cráneo y otras heridas de gravedad, por lo que fue atendido en Pinamar y luego trasladado en helicóptero sanitario al Hospital Materno Infantil Don Victorio Tetamanti de Mar del Plata.
Desde entonces permanecía en la Unidad de Terapia Intensiva con asistencia respiratoria mecánica.
Este lunes, se le realizó la séptima intervención quirúrgica que consistió en el reemplazo de una válvula de derivación externa por una ventrículo-pleural, con el objetivo de mejorar el drenaje del líquido cefalorraquídeo y controlar la presión intracraneal.
En las últimas horas, su madre Macarena Collantes compartió la noticia en redes sociales: “Basti despertó. Nos reconoció, nos regaló muchas sonrisas y caritas de enojado. Gracias a Dios. Hijo, jamás dudé de tu grandeza y de tu fortaleza. Me hiciste la mamá más feliz del mundo. Te amo, estamos muy orgullosos de vos”.
Las pericias toxicológicas arrojaron alcoholemia positiva en los conductores de ambos vehículos involucrados (Molinari y la conductora del UTV, Noemí Quirós), lo que derivó en su inhabilitación por parte del Ministerio de Transporte provincial.
