EXPERIENCIAS
24/09
Mitos y verdades sobre el sexo grupal
La tecla preparó un especial dedicado a esta fantasía. Información práctica, útil y testimonios reales para que te animes, si te tienta, o lo descartes del todo. Las posibilidades y experiencias son muchas.
“¿Y si sumamos a alguien?” esta pregunta debe haber aparecido al menos una vez en la vida de la mayoría de las personas. La fantasía de que en el encuentro sexual haya más de dos personas, es una de las más clásicas y probablemente más concretada y pasan los años y no pierde su prestigio, por el contrario, gana popularidad.

Este deseo se ve reflejado en las aplicaciones de citas, donde son muchas las parejas que están buscando a alguien que tenga ganas de incorporarse a un encuentro íntimo. Esto, por un lado, suena lógico como una especie de punto de fuga en relaciones establecidas, de larga data y monogámicas, en las que cumplir esa fantasía podría reavivar cierta adrenalina perdida o renovar con nuevas y diferentes experiencias, la performance sexual. También puede ser porque se trata de gente que se calienta viendo a su pareja mientras se encuentra con otra personas.

Otra forma en la que suelen darse este tipo de relaciones es tras una noche alocada, de trasnoche y desinhibición. Ahora bien, cuando es una pareja la que decide pasar una noche con una persona más, debe estar muy claro que es una decisión consensuada, buscada por ambas partes y que luego será válido poder plantear si algo resulta incómodo. Si se trata de un vínculo en el que los celos son moneda corriente, primero habrá que trabajar muy bien esa parte, para que una fantasía no termine transformándose en una pesadilla.

Otra de las constantes suele ser que en las parejas heterosexuales es más usual que se sume una mujer más que un hombre, pero, para ser justos, no estaría mal plantear que suceda una y una, siempre que haya ganas. Un paso importante, previo al trío, es que se aclaren qué cosas están permitidas y que no, es válido que quede por fuera la penetración o el sexo anal, o lo que alguna de las partes la haga sentir incómoda. Luego, cuando llegue el momento habrá lugar para que las sensaciones manden y se pueda revisar los acuerdos previos o incluso arrepentirse del encuentro y detenerlo cuando se sienta necesario. Eso sí, lo que no entra en esta conversación es la moral y el qué dirán. Si hay ganas, adelante.