POLÍTICOS EN PIJAMA
02/05
Juanchi Zabaleta: “La pasión por el automovilismo y por el peronismo las heredé de mi viejo”
El jefe comunal de Hurlingham se describe como “un tipo común con responsabilidades importantes”. Con el legado del peronismo como bandera y los recuerdos de volantear a 300 km/h en la pista junto a un gran automovilista, “Juanchi” también mostró su costado familiero y lo que siente al ser abuelo primerizo.
Juan Horacio Zabaleta, más conocido como “Juanchi” Zabaleta, habló de su experiencia como copiloto de un grande del automovilismo, las decisiones que hay que tomar tanto en las carreras como la política, o “pegar el volantazo”, como él mismo describe. Familia, recuerdos y el amor a Hurlingham como cuna del rock, entre otros tópicos.

- Fuiste copiloto de TC de Luis Patita Minervino, contame sobre esa experiencia, cómo empezó la pasión

La pasión empezó porque mi papá, Horacio, que tiene 82 años y está muy bien gracias a Dios, es de profesión mecánico, un gran mecánico, y mi vida siempre giró alrededor de la grasa, el aceite, el olor a nafta y los motores. Mi papá también fue en su momento copiloto de turismo carretera, piloto un año, en la década del 80. Esa pasión se heredó, así como heredé la pasión por el peronismo que mi viejo me la inculcó.

Por febrero del año 92 tuve la posibilidad de sentarme como copiloto de Luis Minervino, que fue un piloto importante en la década del 90, un referente del automovilismo de la marcha Chevrolet. Juntos participamos en 189 carreras, arrancando en febrero del 92 hasta marzo del 2001, momento en el que ya teníamos más responsabilidades con la actividad política. 

Me sobran los dedos de la mano para contar mis amigos de verdad, Luis es uno de ellos. Es de esas amistades que se forjan en un deporte de riesgo, donde vos te sentás en un auto de carrera a dar vueltas a casi 300 km/h, los dos juntos, no sabiendo si bajábamos de ese auto, si íbamos a volver a estar juntos caminando por la vida. Eso también forjó mucho lo que pienso sobre la amistad. Cuando uno refleja en un deporte de riesgo el estar al lado de una persona, valorarla, aprender, agradecerla, y en definitiva, jugarnos juntos la vida durante prácticamente diez años seguidos.

- ¿Cómo conociste a Luis Patita Minervino?

Lo conocí en diciembre del 91. Yo trabajaba en Morón con un senador provincial, que es mi mentor y mi papá político, por llamarlo de alguna forma, Horacio Román. Recuerdo que Patita vino con una camioneta F6 modelo 92, que era de su papá, con un maletín. Me dijo si lo podía ayudar, si tenía algún contacto para que pudiese publicitar en el auto, y ahí me ofreció ser su copiloto en la temporada 92. Así nos conocimos.

Nos queremos mucho. Lo respeto mucho también, es mi ídolo. Es el padrino de Juan Facundo (uno de sus hijos), nos vemos todas las semanas, tenemos proyectos juntos. Tuve muchas alegrías en mi vida, una es haber podido practicar la pasión por el automovilismo con un ídolo como es Patita Minervino, que es uno de los amigos que cuento con los dedos de una mano.

- ¿Alguna vez temiste por tu vida en una carrera?

Siempre se genera adrenalina en la largada de una carrera. Cuando se larga una carrera donde hay prácticamente 50 autos en 500 metros, donde todos juntos quieren ir más rápido, en ese momento se pueden generar accidentes. Ahí se produce una situación que no es miedo, sino de recaudo, de algo de temor. Después, siempre querés ir más rápido que el rival y ganar, eso hace que la adrenalina se genere a pleno.



- ¿Esa adrenalina fue el motor que te llevó a practicarlo tantos años?

Sí, por supuesto. Ha sido un cable a tierra. Muy raro, por estar cada 15 días los fines de semana viernes, sábado y domingo sentado en un auto a casi 300 km/h, doblando muy rápido, frenando mucho en corto tiempo. Otros tienen otro cable a tierra, el mío es sentarme en un auto de carrera.

- Al día de hoy que no lo prácticas ¿Lo extrañás? ¿Le dedicás algún momento para poder volver a manejar?

Tengo la particularidad de que me gusta manejar, no tengo chofer. Me gusta mucho andar en el auto solo, con la gente que me acompaña en la tarea. Tuve la suerte de que Luis Minervino me regalara el último auto ganador, el que tuvimos juntos, en una carrera del año 98, en el mes de julio, la última carrera que ganó Minervino. Ese auto lo tengo yo, me lo regaló, y cuando tengo tiempo lo pongo en marcha. A veces también me voy al autódromo de La Plata a dar algunas vueltas con los amigos, los compañeros.

Yo tengo una Coupe Chevy modelo 1973 que tardé mucho tiempo en armarla. La mantengo. Sigue siendo un cable a tierra para una persona que trabaja 16 horas por día, para mí, que arranco a las 7 de la mañana y termino a las 10 de la noche. A veces, algún sábado a la tarde me gusta ir a buscar un poco de olor a aceite, a grasa y escuchar algún escape que haga ruido.

- Así como tu pasión son los autos y las carreras, ¿Qué mirada tenés de la política y qué puntos en común le encontrás con el automovilismo?

Veo a la política como un servicio, como una herramienta de transformación. Tengo una enorme vocación de transformar y en el caso de mi responsabilidad, de liderar junto a un gran equipo de gobierno que logramos armar, que todos los días toma decisiones. Cuando apoyás la cabeza en la almohada, sabés que hiciste algo que mejoró la vida de alguien, eso es lo que me deja tranquilo todos los días, apoyás la cabeza en la almohada ya muy tarde en la noche, no antes de las 11 de la noche, y sabés que siempre tomaste una decisión que mejoró la vida de alguien.

A veces la política es más sentido común que otra cosa. El sentido común de entender qué pasa por la cabeza de cada hombre, mujer, en la mesa de cada familia y a partir de eso tomar decisiones. Decisiones que son mucho más fáciles de tomar y de resolver cuando tenés un gobierno nacional y provincial que acompañás, que generan herramientas que posibilitan esto. 

En definitiva, la política es un servicio, yo soy un servidor público. Soy un tipo común en Hurlingham con responsabilidades importantes. Tengo suerte de trabajar a 20 cuadras de mi casa, que es donde está la Municipalidad y de que me paguen por hacer lo que me gusta, eso no es poco. 

Como con el automovilismo, estoy con mucha adrenalina diaria. En el automovilismo se pensaba mucho en cómo mejorar en una décima de segundo. En la política uno siempre piensa en cómo mejorar un barrio, la vida de alguien, que la familia esté contenida. Sirve mucho la experiencia del automovilismo, primero para conocer a las personas y saber con quién tenés ganas de jugártela, porque en definitiva es así: con Minervino como piloto, lo elegí para jugármela y jugarme la vida también, porque es un deporte de riesgo. En la política también, uno va conociendo y eligiendo con quién tenés ganas de jugártela. Tengo muchas ganas de jugármela con el presidente, con algunos compañeros y compañeras intendentes que tienen el mismo pensamiento que yo: que hay que estar todos los días en el territorio ayudando y transformando.

- ¿Qué amigo de la política tenés?

Gabriel Katopodis

- ¿Qué compartís con él?

Compartimos muchos sueños, experiencias, errores, pero fundamentalmente entendemos que representamos futuro y esperanza, que pretendemos representar eso para las argentinas y argentinos en el caso de Gabriel, para los bonaerenses, los vecinos de Hurlingham en mi caso. En ese camino nos encontramos hace un tiempo largo y lo transitamos juntos con aciertos y errores, corrigiendo. En términos automovilísticos: aprendemos a saber volantear, siempre es buena saber cuándo volantear, cuándo doblar o frenar antes, a no acelerar de más. Eso también lo tengo como principio, hay muchas similitudes en lo que hacemos todos los días con esa pasión que tengo.

- ¿Cómo es un día típico en tu vida?

Seis y media de la mañana, un amigo, Martín Turienzo, me hace llegar al teléfono todas las noticias de los medios de comunicación, y empezamos a leer los títulos de los diarios y las noticias más importantes, prendemos un rato la tele, hacemos un zapping por todos los canales de noticias. A las siete y media, ahora que los chicos (hijos) están con clases virtuales, me tomo un cafecito que me hace Caro, mi compañera, con mis hijos porque arrancan a las 8 de la mañana con la compu. Ya para no más de las 8 de la mañana estamos en el despacho de la Muni o recorriendo algún vacunatorio, el Hospital Modular, el San Bernardino. Sino, recorremos alguna obra, vamos a algún centro comercial, bajándonos a saludar a algún comerciante. 

Los lunes a la mañana, de 8 a la 1 del mediodía atiendo vecinos que saben que estoy, se anuncian y los atendemos. Después, hacemos mucha presencia en el territorio. No hubo un solo día de nuestro gobierno y en mi responsabilidad como intendente que no haya estado en algún lado en el territorio. Hasta en los días de lluvia vamos a dar una vuelta donde sabemos que hay algún problema con algún sumidero o boca de tormenta, que hay que hacerle alguna obrita para agrandar los caños. 

Soy muy inquieto y de mucha presencia en el territorio. Me gusta mucho usar zapatillas, soy hincha de la Converse, ando mucho en zapatillas Converse dando vueltas en el distrito todo el día y cuando nos toca salir a alguna región, también voy en zapatillas.



- Si bien sí o sí tuviste y elegiste seguir haciendo cosas en el territorio durante la pandemia, ¿Cómo afectó a tu trabajo diario y tu vida personal?

No tuvimos ningún día fuera del eje del trabajo, salvo alguna situación de aislamiento que tuvimos que tener. Los primeros meses de pandemia era llegar a la puerta de entrada de casa, vivo en una cuadra de la plaza de Hurlingham, en la calle Güemes, y llegaba y literalmente me desnudaba en el porch, Caro (pareja) me dejaba una toalla y ahí iba al baño, me bañaba y recién estaba con la familia. Al otro día arrancaba a la mañana con los cuidados que había que tener, sobre todo para que la familia estuviese bien. Mi familia tuvo covid hace 20 días, yo no me contagié, tuvimos que estar aislados. 

También hay que cuidar a nuestras familias. Mi papá tiene 82 años que por supuesto estuvo aislado. En medio del pico de la pandemia, julio o agosto del año pasado, un día apareció en la Municipalidad. Indudablemente yo soy muy parecido a él, es un "caminador". Apareció en la Municipalidad, y me enojé mucho con él, lo encerré. Le dije "¡¿Vos que hacés acá?! No tenés nada que hacer acá, andá a tu casa, quedate tranquilo, no salgas, no te expongas". Me enojé mucho con él, después lo llamé por teléfono, ahora está con la primera dosis de la vacuna, pero se sigue cuidando. Es muy lindo tener a tu papá a los 82 años activo y que esté bien, que te dé esos consejos que son tan importantes.

Lo tengo a mi viejo que tiene 82 años y una nieta de 3 meses. Eso es lo lindo e importante que me está pasando en la vida. Catalina es la hija de María Agostina, mi hija mayor, de 29 años.

Tengo seis hijos: María Agostina (29 años), María Julieta (28), Juan Facundo (27), Juan Ignacio (20), Juan Bautista (10) y Eva Victoria que es el bombonazo junto a mi nieta Catalina, que tiene 6 años. O sea, Catalina tiene una tía de 6 años.

Mi hija más grande nació el 7 de abril del 92, y mi hija más chica nació el 7 de abril del 2010. Las "mellizas" que cumplen años juntas. Ahora tenemos a Catalina que es una bendición, un bombonazo que nos anima todos los días a seguir poniendo el cuerpo para que la Argentina mejore y que mi distrito esté muy bien también.

- ¿Cómo describís la sensación de ser padre primerizo y de ser abuelo primerizo?

Es muy distinto. Cuando contaba que Agostina estaba embarazada, los que eran abuelos me decían lo distinto que iba a hacer, y es cierto: a mi nieta le estoy mucho más encima, pregunto mucho por ella, me pongo muy contento cuando sé que me está esperando en mi casa, o que llega el sábado y la voy a visitar. Vuelvo a comprar algún juguetito, un osito, algún conjuntito, como hacía con mis hijos. Con Eva (hija) también tengo esa posibilidad, porque tiene 6 años. 

Estoy con una actitud mucho más sobreprotectora que la que viví con mis hijos. Con ellos tenía responsabilidad de trabajar, de cumplir con las tareas, y no era tanto el tiempo que les disponía. Con Cata estamos con un feeling muy lindo, tenemos una relación muy linda, la sensación de tenerla en brazos y que esté tranquila, eso hace que construyamos una relación muy importante con ella.



- ¿Y qué te gusta compartir con tus hijos en tus tiempos libres?

Bautista sale conmigo los sábados, trabaja conmigo, se pone contento. Todos los sábados a partir de las 8 de la mañana en general tenemos alguna actividad y salimos a dar vueltas. Ahora estamos recorriendo el distrito para ver que no haya ramas en la calle con esta época donde se cortan muchas. Salimos a dar vueltas, Bautista me acompaña.

También nos gustan mucho los juegos de mesa, cuando estamos juntos en casa jugamos a eso. Eva dibuja mucho, me hace muchos dibujos y hay un diálogo muy fluido con los chicos, de mucho afecto y fundamentalmente una relación de mucho amor con Carolina (pareja), que siempre queda a un costado por la tarea que tengo, pero es una madraza enorme de Bautista y Eva, nuestros hijos. También una madraza de los cuatro más grandes, que son los hijos que tuve con Mariana, mi ex mujer, y con los que hay una buena relación. Tenemos la locomotora arriba de las vías, todo ordenado, así tiene que ser para que uno tenga la cabeza bien para resolverle la vida a 200 mil habitantes que son los que viven en Hurlingham.



- Tus hijos más grandes ya saben de qué trabajás y qué hacés en el día a día ¿Tus hijos más chiquitos cómo se toman tu trabajo?

Soy un poco un ídolo de los más chiquitos. Me encuentro con Bautista y con Eva que en el colegio hablan mucho de nuestra tarea, nuestro trabajo. Te toman como una referencia, eso también es un desafío, que todo lo que hagamos días a día sea también para que los que te quieran se sientan orgullosos del trabajo que estamos haciendo. Hay que transitar este camino con mucha humildad, con mucho cuidado, tranquilidad. Insisto, somos tipos comunes con responsabilidades importantes, así nos tienen que ver todos, incluida la familia. Entiendo que soy una referencia importante para mi familia y sobre todo para los más chiquitos, lo tomamos como una responsabilidad y un desafío cotidiano.

- ¿Alguno de tus hijos te ha dicho que quiere seguir tus pasos en la política?

No, pero creo que va a ser Eva

-La ves con perfil

Sí, con actitud, es generosa, cálida y tiene viso de liderazgo. Le gusta liderar, tiene mucho carisma, eso es importante también tenerlo en este camino, genera mucho afecta. Creo que la más chiquita va para este lado.

Agostina se recibió de psicóloga, Julieta es Licenciada en Comercio Exterior, Facundo está estudiando Educación Física, Juan Ignacio está estudiando Economía y a Bautista le gusta mucho el arte y dibujo, además de la tecnología, nuestros hijos son una esponja, manejan la tecnología mejor que nosotros, Bautista es muy tecnológico. 

La más chiquita (Eva) anda con el saludo de la V de Victoria, canta todas las marchas, va por ahí.

- ¿Qué es Hurlingham para vos? ¿Qué implica en términos de ser también una cuna del rock?

Es mi lugar del mundo, el mejor distrito de la Argentina, del país, la ciudad más linda. Hurlingham tiene lo que tienen muchos distritos: la confluencia de muchos orígenes, fundamentalmente el barrio de los portugueses, también con la colectividad italiana. Hurlingham representa a la Argentina, un crisol de nacionalidades que vinieron a hacernos crecer. Italianos, portugueses, irlandeses, ingleses, todo eso convive como conviven en Argentina y han cimentado y hormigonado el distrito con una base enorme, muy linda.

Hurlingham es Divididos, es Mollo, Arnedo, Luca Prodan, Pettinato. Es la perla del oeste, la cuna del rock. Es algo muy lindo. Ahora estamos armando el circuito del rock en la Perla del Oeste, que son con monumentos de cada uno de estos personajes, ídolos, que permanecieron mucho tiempo, donde han permanecido. Vamos a hacer un homenaje a Pettinato, Arnedo, Mollo, Prodan, a Sumo. Eso representamos, agradezco mucho a este maravilloso pueblo la posibilidad que me ha dado de poder representarlo, administrarlo y gobernarlo. Lo quiero mucho, disfruto cada minuto de mi vida, cada día, cada hora de intentar transformarlo, y creemos que está saliendo bien.

- ¿Tuviste la posibilidad de ir a un recital de uno de estos grandes del rock?

Sí, por supuesto. De Divididos. Mucho antes de que Hurlingham fuera distrito, porque es un distrito joven, tiene 21 años de vida, pero cuando era parte de Morón disfrutamos de Divididos sin saber demasiado el destino que nos esperaba.