Un violento episodio de agresión coordinada sacudió la madrugada del martes 3 de noviembre en los Bosques de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un grupo de jóvenes atacó a trabajadoras trans con palos, piedras y conos de señalización vial, en lo que víctimas, activistas y referentes de la comunidad LGBTIQ+ calificaron como una “cacería” planificada.
El hecho se produjo a pocos días de la Marcha del Orgullo y generó una profunda conmoción por la brutalidad de los testimonios y la posterior difusión del material audiovisual en redes sociales por parte de los propios agresores.
Los atacantes filmaron la persecución desde distintos ángulos y publicaron los videos en Instagram y TikTok, jactándose de lo ocurrido. El saldo físico fue grave. Se contabilizaron al menos seis mujeres trans con heridas de diversa consideración. Una de ellas sufrió la amputación traumática de una oreja producto de los golpes. Además, un adolescente de 14 años resultó herido durante las corridas en el parque y debió ser hospitalizado con traumatismo de cráneo.
Tras la visibilización del caso, la Defensoría LGBT de la Ciudad de Buenos Aires confirmó la coordinación de una denuncia penal conjunta junto a las mujeres damnificadas para exigir el esclarecimiento de los hechos y la sanción a los responsables.
En el ámbito judicial, la fiscal Andrea Scanga, a cargo de la Fiscalía Especializada en Discriminación de la CABA, inició una causa de oficio. La investigación trabaja sobre dos ejes principales: el análisis de las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) para trazar el recorrido del grupo agresor y el peritaje audiovisual de los videos subidos a las redes para identificar perfiles y usuarios.
El episodio provocó un amplio repudio de organizaciones LGBTIQ+, que vincularon lo ocurrido con el crecimiento de los discursos de odio, las agresiones físicas y el desfinanciamiento de políticas contra la discriminación.
Figuras del ámbito cultural y musical como Lali Espósito, María Becerra, Tini Stoessel y Emilia Mernes se sumaron a las condenas a través de sus canales oficiales y reclamaron respuestas institucionales y una fuerte movilización en la Marcha del Orgullo.
El uso de las redes para amplificar y celebrar el ataque sumó preocupación por el rol de las plataformas en la difusión del odio.