De policía a repartidor: un sargento de la Bonaerense baleó a dos ladrones
Durante uno de sus francos, el efectivo realizaba una entrega cuando fue asaltado en Malvinas Argentinas. Los delincuentes le robaron sus pertenencias y quisieron llevarse la moto, pero no pudieron arrancarla.
Agrega La Tecla a tus medios preferidos en Google.
Un episodio de inseguridad tuvo como protagonista a un sargento de la Policía Bonaerense que, durante sus francos, trabaja como repartidor para sumar ingresos. El efectivo fue asaltado en Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, por dos delincuentes que intentaron robarle la moto. La secuencia terminó con ambos sospechosos baleados.
El hecho ocurrió cuando el policía realizaba una entrega y fue abordado a pie por los asaltantes. Los delincuentes le sustrajeron la mochila, el teléfono celular y la motocicleta, pero tuvieron dificultades para poner en marcha el vehículo.
Ante esa situación, el sargento logró ponerse a resguardo y utilizó su arma reglamentaria para efectuar varios disparos contra los ladrones. Ambos fueron alcanzados por los proyectiles y debieron recibir asistencia médica.
Los sospechosos, de 16 y 28 años, fueron trasladados al Hospital de Trauma de Malvinas Argentinas, donde quedaron internados en grave estado. El efectivo, en tanto, resultó ileso.
La investigación quedó en manos de la UFI N.º 18 de San Martín, que caratuló el expediente como tentativa de robo. Además, dispuso que Gendarmería Nacional realice las pericias correspondientes y, por el momento, no adoptó medidas contra el policía.
Pero detrás del episodio aparece otra problemática que atraviesa a la fuerza provincial: el deterioro de los salarios y la necesidad de muchos efectivos de buscar actividades alternativas para llegar a fin de mes. El caso del sargento que hace repartos durante sus francos se inscribe en un escenario en el que las aplicaciones de transporte y delivery se convirtieron en una opción laboral para policías y otros empleados estatales.
Las dificultades económicas también alimentan la salida de agentes hacia el sector privado. Según datos de la ONG Defensoría Policial, la Bonaerense registró 260 bajas en 2023, 715 en 2024 y 1.130 durante 2025. La tendencia se agravó en 2026: hasta junio, la organización contabilizó otras 1.475 renuncias.
A ese panorama se suma la pérdida del poder adquisitivo, con salarios que en numerosos casos apenas superan el millón de pesos, y el atractivo de las empresas de seguridad privada, que ofrecen remuneraciones superiores y condiciones laborales diferentes. Así, mientras el Ministerio de Seguridad enfrenta dificultades para retener e incorporar personal, algunos efectivos deben recurrir a segundos trabajos que, como quedó expuesto en Pablo Nogués, también pueden convertirse en escenarios de riesgo.