Juegos Bonaerenses: semillero de grandes figuras e ilusión de mar para miles de chicos
Nacidos en 1992 como Torneos Juveniles Bonaerenses. Pasaron figuras como el Kun Agüero, Manu Ginóbili, Luis Scola y los hermanos Milito. Cada año reúne a cientos de miles de chicos y chicas en la competencia más masiva del deporte provincial
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Cada octubre se define la etapa final de los Juegos Bonaerenses. Este año la 35ª edición reúne a unos 30 mil finalistas de los 135 municipios, que salieron de un proceso con más de 504 mil inscriptos, un nuevo récord por cuarto año consecutivo. Durante cinco días se disputan 117 disciplinas deportivas y culturales, desde fútbol y básquet hasta freestyle rap, teatro, cumbia y cocina.
La historia arrancó en 1992, bajo el gobierno de Eduardo Duhalde, como Torneos Juveniles Bonaerenses. La idea era que el deporte y la cultura llegaran a todos los rincones de la provincia. Inspirados en los viejos Juegos Evita, fueron sumando categorías: adultos mayores en 1996, personas con discapacidad, trasplantados y modalidades intergeneracionales en las que un chico y un mayor compiten juntos. Hoy participan jóvenes de 12 a 17 años, mayores de 60, personas con discapacidad y personas trasplantadas.
El Kun Agüero, Manu Ginóbili, Luis Scola, los hermanos Milito y Horacio Zeballos pasaron por ahí cuando apenas empezaban. No todos terminan en Primera o en los Juegos Olímpicos, pero casi todos se llevan la experiencia de haber disputado una final provincial.
Para muchos de los chicos que llegan desde municipios del interior o del conurbano, el viaje es también la primera vez que ven el mar. Delegaciones enteras se detienen frente al agua, sacan fotos o simplemente miran. Es la única oportunidad para muchos de conocer el Atlántico.
Al mismo tiempo, la ciudad anfitriona, Mar del Plata, se activa en temporada baja: hoteles, restaurantes, transporte y clubes locales sienten el movimiento de miles de participantes y acompañantes.
Durante estos días se mezclan banderas municipales, profesores que gritan consignas y familias que viajaron para acompañar. Es la fiesta del deporte bonaerense, la que se repite desde hace más de tres décadas y que, más allá de las medallas, deja el recuerdo de miles de chicos que salieron de su barrio para competir.