Día de la Industria: el modelo Milei deja fábricas paradas y una avalancha de despidos
El sector llega con una caída de la actividad, casi 100 mil puestos de trabajo perdidos y 4.020 empresas manufactureras menos. Un informe de CEPA advierte que el deterioro coincide con una política económica marcada por la apertura importadora, el aumento de tarifas y el desarme de herramientas de promoción y financiamiento productivo.
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La industria argentina llega al 2 de septiembre, Día de la Industria, con un balance que expone las dificultades que atraviesa el sector durante el gobierno de Javier Milei. La actividad manufacturera acumula una caída interanual del 1,9% durante el primer semestre de 2026 y se encuentra 8,1% por debajo del promedio registrado entre enero de 2022 y noviembre de 2023. La producción industrial, por su parte, se ubica 10,2% por debajo de aquel período de referencia.
El deterioro también se observa dentro de las fábricas. En junio, la utilización de la capacidad instalada alcanzó apenas el 59,1%, lo que significa que cuatro de cada diez máquinas permanecen sin utilizar. El indicador se encuentra 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel de junio de 2023 y prácticamente todos los sectores industriales muestran una reducción respecto de aquel momento. Los mayores retrocesos aparecen en la metalmecánica, con una caída del 30,9%, y en los productos minerales no metálicos, con un 30,4%.
El impacto sobre el empleo es todavía más concreto. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales, una reducción del 8%. En el mismo período dejaron de existir 4.020 industrias manufactureras con trabajadores registrados, pasando de 49.622 a 45.602 establecimientos.
El dato adquiere otra dimensión cuando se lo compara con el resto del mundo. Según el informe de CEPA, la industria argentina cayó 7,9% entre 2023 y 2025 y tuvo el segundo peor desempeño entre 56 economías analizadas, solamente por encima de Hungría. Mientras tanto, Brasil creció 3,5%, Chile 5,2%, Perú 6,5% y Uruguay 3,7% en el mismo período.
Importaciones récord y fábricas en retroceso
Uno de los puntos centrales del informe aparece en la evolución de las importaciones de bienes de consumo. Durante los primeros seis meses de 2026 ingresaron al país productos por USD 5.362 millones, el mayor registro para un primer semestre desde que existe la serie. Si se toman los últimos doce meses, el volumen asciende a USD 11.496 millones.
El fenómeno resulta especialmente significativo en algunos rubros que compiten directamente con la producción nacional. Frente al primer semestre de 2023, las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas crecieron 109,2%, las prendas de vestir 86,3%, las motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte 67,6%, los productos alimenticios 51,9% y los farmacéuticos 27%. En conjunto, esos cinco sectores explicaron el 45,5% de todas las importaciones de bienes finales del período.
Para CEPA, esta dinámica forma parte de una apertura comercial acelerada y sin planificación que se combinó con la caída de las ventas internas, generando una presión adicional sobre las empresas argentinas. El resultado es una combinación particularmente compleja para el entramado industrial, con menos demanda local y mayor competencia de productos importados.
Despidos, cierres y plantas paralizadas
El deterioro de los indicadores agregados también aparece en los casos concretos relevados por el Observatorio de Conflictividad de CEPA. Entre enero y agosto de 2026 fueron registrados 180 casos de conflictividad vinculados con empresas, de los cuales el 54,4% correspondió a PyMEs, el 26,7% a grandes empresas nacionales y el 15% a conglomerados extranjeros.
Los sectores más afectados fueron alimentos y agroindustria, con el 21,1% de los casos, la industria metalúrgica y automotriz, con el 20%, y el sector textil, calzado y cueros, con el 18,9%. También aparecen conflictos en electrónica, electrodomésticos y tecnología, química, petroquímica, plásticos y farmacéutica.
El tipo de conflicto muestra además cómo se expresa la crisis en las empresas. De los 180 casos relevados, 53 correspondieron a despidos y 46 a cierres de plantas. Otros 28 fueron clasificados como situaciones de crisis, mientras que también se registraron concursos preventivos, plantas paralizadas y suspensiones.
Hay ejemplos en prácticamente todas las ramas. En el sector textil, Will Der cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. En el automotriz, Cabot cerró su planta de Campana después de más de seis décadas de actividad y dejó a más de 150 trabajadores sin empleo. Citroën, por su parte, confirmó el final de la producción del utilitario Berlingo en El Palomar y anunció que la estrategia comercial será abastecida con modelos importados.
El cambio de modelo y el desarme de la política industrial
Para el informe, el deterioro de la industria no puede separarse de las decisiones adoptadas por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023. CEPA identifica un conjunto de medidas que modificaron de manera significativa el esquema de política industrial vigente hasta entonces. Entre ellas menciona el aumento de tarifas de luz y gas, la derogación de la Ley de Compre Nacional y del PRODEPRO, la reducción de aranceles de importación y la eliminación de políticas de crédito productivo para PyMEs.
La apertura comercial aparece como uno de los principales puntos de tensión. El informe señala que se eliminaron las políticas de Licencias Automáticas y No Automáticas y que distintos decretos redujeron aranceles para productos como heladeras, lavarropas y neumáticos, además de bienes de capital. A eso se sumaron modificaciones al régimen antidumping que, según CEPA, podrían reducir las herramientas disponibles frente a situaciones de competencia desleal.
A la vez, se redujeron herramientas destinadas al desarrollo tecnológico y productivo. El INTI perdió 854 trabajadores desde fines de 2023 y, según el informe, la reducción de su estructura afecta particularmente la asistencia técnica a las PyMEs, la transferencia tecnológica y el desarrollo de normas de calidad. En agosto de 2025, además, el Gobierno dispuso el cierre de la Secretaría PyME.
El ajuste también aparece en los números presupuestarios. A julio de 2026, la ejecución real frente al mismo período de 2023 cayó 49,9% en el INTI y 77,3% en la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo. También se registraron bajas en organismos vinculados con la investigación, la innovación y el desarrollo productivo.
El cuadro que presenta el informe, entonces, excede una mala racha de algunos sectores. La industria llega a su día con menos producción, menos empresas, menos trabajadores y una utilización de las máquinas muy por debajo de los niveles previos a la llegada de Milei, mientras el mercado interno pierde fuerza y las importaciones de bienes finales alcanzan niveles récord.
La discusión de fondo pasa así por el modelo productivo. La industria manufacturera representa alrededor del 18% del PIB, concentra aproximadamente la mitad de la inversión empresarial en investigación y desarrollo y genera millones de empleos directos, de acuerdo con el informe. Para CEPA, el rumbo adoptado desde diciembre de 2023 desplazó a la industria de las prioridades de la política económica y dejó al entramado productivo frente a un escenario cada vez más exigente.