Kicillof ajusta la obra pública mientras se achican las cuentas bonaerenses
El ejercicio del primer trimestre del año muestra un cambio en la dinámica las arcas provinciales. Los ingresos crecieron 30,6% interanual, pero los gastos avanzaron 35,6%, con una fuerte desaceleración de la inversión real directa.
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La provincia de Buenos Aires arrancó 2026 con una ecuación fiscal más exigente para el gobierno de Axel Kicillof. El último informe de ejecución presupuestaria provisorio elaborado por el Ministerio de Economía muestra que durante el primer trimestre los ingresos crecieron a un ritmo menor que los gastos, mientras que algunas de las partidas asociadas a la inversión y la obra pública exhibieron una clara desaceleración.
En este marco, la administración provincial consiguió sostener un superávit económico y primario, pero el resultado financiero volvió a terreno negativo. Asimismo, el margen que queda después de afrontar los gastos corrientes se redujo de manera significativa.
Entre enero y marzo, la Administración Pública No Financiera de la Provincia registró ingresos totales por $9,697 billones, con una suba nominal del 30,6% respecto del mismo período de 2025. Los gastos, en cambio, llegaron a $10,060 billones y aumentaron 35,6%.
La diferencia entre ambos movimientos explica buena parte del deterioro de las cuentas por lo que los recursos sumaron unos $2,27 billones más que un año atrás y los gastos aumentaron alrededor de $2,64 billones. El resultado financiero, que había sido positivo en el primer trimestre de 2025, terminó este año con un rojo de $361.962 millones.
El dato adquiere mayor relevancia si se observa la evolución del resultado económico, que excluye los gastos de capital. En el primer trimestre de 2025 había alcanzado los $371.543 millones, mientras que doce meses después quedó reducido a $59.869 millones. Es decir, sufrió una caída nominal del 83,9%.
El resultado primario también perdió fuerza porque pasó de un superávit de $334.867 millones en el primer trimestre de 2025 a $166.713 millones en 2026. En términos de los ingresos totales, pasó del 4,5% al 1,7%.
El gobierno bonaerense define el escenario como uno de mayor exigencia fiscal, marcado por la menor disponibilidad de recursos y la reducción de transferencias nacionales no automáticas. El informe sostiene que, pese a ese contexto, se buscó sostener las funciones consideradas prioritarias del Estado bonaerense. De este modo, continúan las críticas hacia la política de ajuste que implementa el presidente, Javier Milei, sobre los bonaerenses.
En tanto, el problema para la administración de Kicillof no aparece solamente en el resultado final, sino también en la composición de los ingresos. Los recursos tributarios totalizaron $7,297 billones y crecieron 28,9% interanual. Dentro de ese universo, los impuestos de origen provincial aumentaron 34,9%, mientras que los de origen nacional lo hicieron apenas 22,4%. En ambos casos, la evolución nominal queda condicionada por la inflación y por el comportamiento de la actividad económica.
El informe oficial señala que los recursos propios tuvieron un crecimiento real acumulado de 1,7% durante el trimestre. Sin embargo, advierte que detrás de ese dato existe una situación heterogénea. La menor actividad de sectores como el comercio y la industria manufacturera afectó la recaudación de Ingresos Brutos, principal fuente tributaria provincial. La mejora de los impuestos patrimoniales permitió compensar ese comportamiento, aunque también se advierte que los cambios en los calendarios de vencimientos adelantaron recursos hacia el comienzo del año.
Los recursos de origen nacional presentan un panorama más complejo y, en términos reales, cayeron 7,8% respecto del primer trimestre de 2025. La Coparticipación Federal de Impuestos retrocedió 8,3%, con caídas del IVA Neto y del Impuesto a las Ganancias, que explican más del 90% de la masa coparticipable.
A eso se suma la reducción de distintas transferencias nacionales y se remarca la interrupción de transferencias vinculados al Fondo para el Fortalecimiento Fiscal, el financiamiento educativo del FONID y los aportes destinados a las cajas previsionales provinciales. Así, la Provincia cuenta con menos recursos nacionales y depende en mayor medida de su propia capacidad de recaudación para sostener el funcionamiento estatal.
En cuanto a la evolución del gasto, las erogaciones corrientes llegaron a $9,621 billones y aumentaron 36,6% interanual. Dentro de ellas, los gastos de consumo crecieron 35,1%, las prestaciones de la seguridad social 31,6% y las transferencias corrientes 39%.
En términos nominales, el gasto en personal alcanzó los $4,115 billones, con una suba del 34,2%. Los bienes de consumo aumentaron 38,2%, mientras que los servicios no personales crecieron 44,2%. A su vez, se atribuye parte de este último incremento a servicios básicos, seguros, limpieza y servicios médicos y sanitarios, con impacto en Salud, Seguridad y Educación.
Además, las transferencias corrientes aumentaron 39%, hasta los $2,643 billones. Allí aparecen partidas que tienen impacto directo sobre municipios, programas sociales, compra de alimentos y leche, subsidios al transporte y tarifa social eléctrica.
La coparticipación a los municipios alcanzó los $1,323 billones y aumentó 31,2% interanual. Las transferencias al sector privado subieron 42,3%, mientras que las destinadas al sector público aumentaron 36%.
Las rentas de la propiedad, asociadas principalmente al pago de intereses de la deuda, crecieron 60,8% interanual y alcanzaron los $528.675 millones. El documento explica que esa evolución, entre otros factores, al efecto del tipo de cambio sobre los pagos de deuda en moneda extranjera y a refinanciaciones de servicios de capital e intereses en moneda local.
En este contexto, la obra pública aparece como una de las variables del ajuste y mientras el gasto total aumentó 35,6%, las erogaciones de capital crecieron apenas 16,1%, hasta los $438.813 millones. Dentro de ese universo, la inversión real directa cayó 8,1% interanual.
El contraste se vuelve todavía más evidente si se compara con el cierre de 2025 ya que durante ese año, según el informe de ejecución del cuarto trimestre publicado por el Ministerio de Economía, los gastos de capital habían aumentado 56,1% y la inversión real directa 38,4%. La Provincia había utilizado una mayor cantidad de recursos propios para sostener obras frente a la caída del financiamiento nacional.
En el primer trimestre de 2026 esa estrategia parece encontrar un límite mayor y vinculan el menor crecimiento de los gastos de capital con la suspensión de transferencias nacionales destinadas a obras. También señalan que la desfinanciación nacional alteró la trayectoria de las inversiones provinciales y menciona como ejemplo la construcción de alcaidías y unidades penitenciarias.
La inversión real directa pasó de $205.737 millones en el primer trimestre de 2025 a $189.172 millones este año. En sentido contrario, las transferencias de capital aumentaron 124,3%, de $50.611 millones a $113.501 millones. Dentro de estas últimas, las destinadas al sector público crecieron 141,5%.
La comparación del primer trimestre de 2025 y 2026 permite dimensionar el deterioro de las cuentas y el menor margen para sostener la inversión. En los primeros tres meses de este año, los ingresos de la Provincia alcanzaron los $9,698 billones, con una suba nominal del 30,6% interanual, mientras que los gastos llegaron a $10,060 billones y aumentaron 35,6%. En el mismo período de 2025, los ingresos habían sido de $7,426 billones y los gastos de $7,420 billones.
La diferencia se refleja en el resultado financiero debido a que entre enero y marzo de 2025, la Provincia había registrado un resultado positivo de apenas $6.140 millones. Un año después, el mismo período terminó con un déficit financiero de $361.962 millones. El resultado económico también perdió fuerza porque pasó de un superávit de $371.543 millones a $59.869 millones, una caída del 83,9%.
A su vez, mientras los gastos corrientes crecieron 36,6% en el primer trimestre de 2026, los gastos de capital aumentaron apenas 16,1%. Dentro de estos últimos, la inversión real directa cayó 8,1% interanual, al pasar de $205.737 millones a $189.172 millones.
La consecuencia es que Kicillof enfrenta una tensión cada vez más difícil de administrar y el desafío es mayúsculo. Por un lado, la Provincia necesita sostener salarios, seguridad social, salud, educación, seguridad, programas sociales, transferencias a municipios y subsidios. Por otro, dispone de un margen fiscal cada vez más estrecho para financiar obras y absorber el impacto de la menor asistencia nacional.