La Provincia creó el primer registro para escuelas cooperativas y de gestión social
La nueva ley reconoce por primera vez un universo educativo que hasta ahora no contaba con un marco específico. La Dirección General de Cultura y Educación deberá crear un registro oficial, acompañar a estas instituciones y podrá realizar adecuaciones presupuestarias para implementar la norma.
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La provincia de Buenos Aires dio un paso inédito en materia educativa con la promulgación de la Ley 15.619, que crea el Registro Provincial de Establecimientos de Gestión Social, Cooperativa y Comunitaria, una herramienta destinada a identificar, reconocer y fortalecer un sector del sistema educativo que hasta ahora no contaba con una regulación específica.
La norma, publicada este miércoles en el Boletín Oficial tras haber sido sancionada por la Legislatura bonaerense, establece un marco institucional para las escuelas de gestión social, cooperativa y comunitaria, que funcionan bajo organizaciones sin fines de lucro y desarrollan proyectos educativos con fuerte arraigo territorial y comunitario.
Además de crear el registro, la ley dispone que la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) será la autoridad de aplicación y deberá conformar un área específica encargada del acompañamiento y fortalecimiento de estos establecimientos en todos los niveles y modalidades del sistema educativo. También tendrán a su cargo el reconocimiento, la habilitación y la supervisión de las instituciones alcanzadas por la norma.
Entre las funciones previstas se encuentran la actualización permanente del registro, la promoción de la articulación entre escuelas de gestión social, estatales y privadas, el fortalecimiento de los vínculos con organizaciones barriales, clubes y sociedades de fomento, la elaboración de acciones de apoyo, la capacitación docente y la provisión de materiales pedagógicos y tecnológicos.
La ley también faculta al Poder Ejecutivo a realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias para garantizar su implementación y establece un plazo de 30 días para su reglamentación.
Un universo poco visibilizado
La iniciativa, impulsada por la entonces diputada provincial Lucía Klug (Unión por la Patria), busca dar identidad institucional a un conjunto de establecimientos que hasta ahora eran registrados dentro de la educación privada, pese a tener características y objetivos muy diferentes.
Según datos oficiales de la Dirección General de Cultura y Educación, la provincia cuenta con cerca de 20.000 establecimientos educativos, de los cuales alrededor de 5.500 figuran como privados. Dentro de ese universo funcionan numerosas escuelas de gestión social, cooperativa y comunitaria que, hasta ahora, no podían ser identificadas de manera específica.
Durante el tratamiento del proyecto, Klug sostuvo que el registro permitirá "empezar a conocer ese universo" y, a partir de esa información, reconocer tanto sus problemáticas como sus fortalezas para diseñar políticas públicas acordes.
La ley también responde a un reclamo histórico de organizaciones del sector, entre ellas la Federación de Cooperativas y Entidades Afines de Enseñanza de Buenos Aires (Feceaba), que participó en la elaboración del proyecto. Con la sanción de la norma, Buenos Aires se convierte en la primera provincia en contar con un marco legal específico para este tipo de establecimientos educativos.
¿Qué es una cooperativa escolar y cómo funciona?
Las cooperativas escolares son entidades organizadas dentro de las escuelas primarias y secundarias, administradas por alumnos que actualmente están estudiando o que lo hicieron en años anteriores. Sin importar el tipo de actividad que lleven adelante (consumo, servicio, producción, agrarias, entre otras), permite a los estudiantes aprender a prestar un servicio a la comunidad, a llevar adelante una actividad económica, a gestionar, les da la posibilidad de conocer y elegir, de participar y debatir, fomentando los valores de un “hombre cooperativo”.
Desde la Dirección General de Cultura y Educación, aseguran que en estos espacios los niños y los adolescentes comienzan a tomar conciencia de la importancia del trabajo en común, del esfuerzo propio y la ayuda mutua, preceptos que constituyen los pilares fundamentales de la acción cooperativa.