La Tecla
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Las pérdidas, explicó, fueron causadas por un factor Rh negativo hereditario que generaba anticuerpos anti-D, provocando anemia fetal grave o muerte intrauterina en etapas avanzadas del embarazo.
La mayoría de los embarazos se interrumpieron alrededor del quinto o sexto mes de gestación, con uno particularmente traumático que incluyó un parto de 36 horas tras perder al bebé a los cinco meses y medio.
Al respecto, la diva dijo: “Perdí nueve embarazos y es una experiencia que debemos atravesar en soledad absoluta.En secreto, como si fuera un fracaso personal. Nadie habla de esto, y eso hace que el dolor sea aún más insoportable”.
Antes de adoptar a sus tres hijos llamados Roan, Laird y Quinn, la actriz atravesó este calvario repetido. A pesar de los avances médicos, como la administración de inmunoglobulina anti-D para prevenir sensibilización en embarazos posteriores, las complicaciones genéticas persistieron.
El testimonio de Stone, que ya había mencionado aspectos de estas pérdidas en entrevistas de 2017 y publicaciones en redes en 2022, cobra renovada fuerza en 2026 al visibilizar un tema que afecta a millones pero sigue siendo tabú.
Con esta confesión pública, Sharon Stone transforma su dolor personal en un poderoso llamado a la empatía colectiva: visibilizar el duelo, exigir redes de apoyo médico y emocional más sólidas, y desterrar la idea de que la maternidad fallida define el valor de una mujer: “No fue un fracaso mío, fue biología. Pero lo viví como si lo fuera”.