18 de febrero de 2026
EN SILENCIO
Silencio oficial ante el cierre de FATE: una crisis industrial sin respuestas
La planta de Virreyes cerró dejando 920 trabajadores sin empleo, mientras Axel Kicillof, Augusto Costa y Javier Milei evitaron pronunciarse de manera directa sobre uno de los golpes fabriles más fuertes del conurbano.

El cierre definitivo de FATE en su planta de San Fernando dejó a 920 trabajadores sin empleo y encendió una alarma industrial que aún no encuentra respuesta en los principales niveles del poder político. La compañía argumentó cambios drásticos en el mercado tras la apertura comercial y el ingreso de neumáticos asiáticos, una competencia que -según datos sectoriales- creció más del 30% en los últimos dos años. La comunicación del cierre, a través de un cartel en la puerta de la fábrica, desató protestas y un conflicto que tuvo intervención policial.
Pese al impacto económico y social, el gobierno bonaerense mantuvo una reacción limitada. El gobernador Axel Kicillof publicó un mensaje genérico sobre destrucción de empresas a nivel nacional, pero evitó mencionar el caso puntual de FATE, una de las plantas fabriles más relevantes del conurbano norte. En un contexto de creciente conflictividad laboral, la falta de una postura específica dejó desconcierto entre trabajadores y sindicatos que esperaban algún tipo de intervención o estrategia de contención.
El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, tampoco se pronunció sobre el cierre, a pesar de que en intervenciones recientes había advertido sobre la caída de la actividad industrial y el impacto de la apertura importadora. Su silencio frente a un hecho de semejante magnitud contrasta con su propio diagnóstico económico y deja abiertos interrogantes sobre el margen de acción que la provincia está dispuesta a asumir ante la pérdida de empleo manufacturero.
A nivel local, el intendente Juan Andreotti tampoco brindó declaraciones. Esta ausencia total de posicionamiento desde el territorio donde ocurrió el cierre profundiza la sensación de vacío institucional frente a un conflicto que involucra a casi mil familias y a una empresa emblemática del cordón industrial de la región.
Desde el gobierno nacional encabezado por Javier Milei, la respuesta fue nula. No hubo declaraciones ni medidas vinculadas a FATE, mientras la administración continúa defendiendo la reforma laboral y la apertura comercial como pilares de su programa económico. Informes como los de la consultora PxQ señalan que las importaciones de neumáticos crecieron 34,8% entre 2023 y 2025, un dato que contextualiza la presión competitiva que enfrentó la planta, pero que tampoco motivó reacción oficial alguna.
En contraste, el ministro de Trabajo bonaerense Walter Correa convocó una audiencia entre la empresa y los trabajadores, expresó solidaridad con los despedidos y advirtió que la reforma laboral impulsada por la Nación restringe facultades de inspección provinciales. También el ministro de Economía provincial, Pablo López, contextualizó el cierre en una cadena más amplia: según sus datos, desde noviembre de 2023 se perdieron 5.621 empresas en territorio bonaerense, un panorama que agrava la situación de FATE y expone un deterioro productivo sostenido.
La magnitud del caso revela una escena preocupante: mientras algunos funcionarios de segunda línea intentan intervenir, las máximas autoridades provinciales y nacionales mantienen un silencio que dificulta dimensionar cuál es el plan -si existe-para sostener la industria y proteger el empleo formal. En un país donde la reforma laboral avanza y la apertura comercial redefine sectores enteros, la falta de respuestas sobre el cierre de FATE se convierte en un síntoma más de un modelo que transforma profundamente el tejido industrial sin ofrecer mecanismos de transición ni protección para quienes quedan atrás.