La Tecla
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El gobierno bonaerense cerró el año 2025 sin otorgar nuevos aumentos, una decisión que se selló con una foto conjunta entre las autoridades y las conducciones gremiales de los sectores docente, estatal, judicial y médico. Sin embargo, el inicio del 2026 trajo señales que transformaron la calma inicial en indignación para las bases trabajadoras. La gestión de Axel Kicillof otorgó en enero un incremento salarial percibido como insuficiente, consistente en un retroactivo a diciembre, el proporcional del medio aguinaldo y un exiguo 3% respecto a los haberes de octubre, totalizando un 4,5% final por el impacto del retroactivo.
Este escenario salarial pone de manifiesto una brecha real frente al costo de vida. Durante el 2025, el incremento acumulado alcanzó el 26,9%, cifra que quedó rezagada ante una inflación anual del 31,5%. Esta pérdida del poder adquisitivo se ha cristalizado mientras las conducciones de los principales gremios evitan confrontar directamente con el Ejecutivo provincial, una postura que ha generado fricciones internas y el rechazo explícito de organizaciones como la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), quienes manifestaron que, pese a entender las dificultades económicas de la Provincia, no pueden permitir el deterioro sostenido de sus haberes.
La oposición gremial más dura provino de Suteba Multicolor, sector enfrentado a la conducción de Roberto Baradel. Desde este espacio calificaron el pacto como un "acuerdo salarial de pobreza" y llamaron a organizar un plan de lucha que denuncie tanto el ajuste provincial de Kicillof como el ataque del gobierno nacional de Milei a la escuela pública. Este descontento no fue exclusivo del sector docente; en el Astillero Río Santiago de Ensenada, los trabajadores se movilizaron hacia la Gobernación para manifestar su rechazo a lo pactado y cuestionar duramente a la actual conducción de ATE.
El clima de tensión se ha trasladado de forma digital y directa a los canales de comunicación de los sindicatos. En los grupos de WhatsApp se multiplican las críticas hacia los dirigentes por no defender el salario, lo que ha llevado a varios gremios a cerrar la posibilidad de realizar comentarios en sus publicaciones de redes sociales al informar los nuevos acuerdos. La falta de representatividad que sienten los trabajadores de base comienza a erosionar la imagen de las cúpulas sindicales, que aparecen en fotos oficiales mientras el malestar crece en las dependencias estatales.
Recientemente, el reinicio de las mesas paritarias para profundizar la discusión del 2026 no ha logrado destrabar el conflicto. El Gobierno bonaerense ofreció un incremento adicional del 2% para el mes de enero, propuesta que fue rechazada de plano por los representantes de los trabajadores docentes. La negativa refleja un cambio de postura o una mayor presión ante la evidencia de que las sumas ofrecidas no logran compensar el arrastre inflacionario del periodo anterior ni las proyecciones para el año en curso.
Una situación idéntica se vivió con los trabajadores de la administración pública nucleados en la ley 10.430. Tras recibir una oferta similar del 2%, los estatales manifestaron su negativa a aceptar el incremento, sumándose al rechazo docente. Cabe recordar que, hasta el momento, el único aumento consolidado de enero fue aquel 4,5% heredado del cierre de diciembre, el cual en su momento solo contó con el voto negativo de la FEB, marcando el inicio de una etapa de negociaciones que se prevé compleja para la reapertura de febrero.