La Provincia quiere un trato rápido y eficaz con China
Silvina Batakis y Alejandro Arlía se reunieron con una delegación de la provincia china de Heilongjiang con el fin de suscribir una serie de convenios bilaterales. La idea es avanzar en esso proyectos y que el gigante asiático invierta en territorio bonaerense. Esperan que suceda pronto, a diferencia de las famosas inversiones anunciadas por el expresidente Kirchner en 2004 y que se concretaron, recién, en 2010

Los ministros de Economía de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, y de Infraestructura, Alejandro Arlía, encabezaron una reunión con una delegación de la provincia china de Heilongjiang con el fin de suscribir una serie de convenios bilaterales.
La idea, en un año de solapadas urgencias económicas para la Provincia, es que el gigante asiático se interese en invertir en el país, y puntualmente en territorio bonaerense. Un acuerdo con Heilongjiang podría abrirle más puertas a la gestión de Daniel Scioli en tiempos en que cualquier aporte que conlleve una inversión cierta, es bievenido.
"Estamos convencidos de que esta relación puede posibilitar intercambios en materia productiva, agropecuaria, industrial y cultural, que den como resultado el crecimiento de ambas provincias", afirmó Batakis. En tanto, el titular de Infraestructura aseguró: “Tengo el convencimiento de que el trabajo conjunto y duradero será fructífero para ambos pueblos".
Según Arlía, "esta relación involucra otras áreas del gobierno de Daniel Scioli, como el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología, y el de Asuntos Agrarios, con las cuales vamos a profundizar el intercambio de experiencia para favorecer el crecimiento continuo”.
En ese sentido, Zhao Erli, director general de la Oficina de Asuntos Exteriores del Gobierno de Heilongjiang, aseguró que "al tomar conocimiento del sistema productivo de Buenos Aires, se destaca su crecimiento sostenido".
Durante la reunión, los funcionarios realizaron una exposición sobre las características de la provincia y sobre la realidad macroeconómica y el potencial productivo tanto bonaerense como de Heilongjiang.
En el encuentro se acordó el compromiso de ambas provincias para mantener una cooperación bilateral en áreas como Agricultura, Ganadería, Economía, Comercio, Ciencia y Tecnología e intercambios culturales y deportivos.
Durante marzo, una delegación de la provincia de Buenos Aires, presidida por Arlía, visitará Heilongjiang, donde mantendrá una serie de audiencias y consultará sobre áreas potenciales de cooperación y asuntos de interés mutuo.
Al conocerse la noticia, muchos recordaron all gobierno de Néstor Kirchner, quien había prometido en la visita del presidente chino, Hu Jintao, a la Argentina en 2004 que llegarían US$ 20.000 millones de inversiones del gigante asiático.
Hu pronosticó en aquella gira que toda América latina recibiría hasta 2014 100.000 millones procedentes de su país. Hasta 2009, la inversión china acumulaba poco más que 30.000 millones, es decir, menos del 1% de la inversión directa extranjera que recibía América latina provenía de la economía que el año pasado alcanzó el segunda puesto mundial. En la Argentina, China ni siquiera figuraba hasta 2009 entre los 20 principales inversores.
Pero sólo en los primeros 10 meses de 2010 se anunciaron nueve operaciones grandes (adquisiciones y radicaciones de actividades productivas) por 22.740 millones destinadas a la extracción de metales (como el cobre y el hierro) y petróleo, las industrias del acero y automotriz y la instalación de redes eléctricas de alta tensión, según un informe del BID. Siete de ellas fueron en Brasil, incluida la ampliación de capital de la filial de Repsol (ver infografía) y la implantación de una fábrica de Chery (que desistió de asociarse con Franco Macri en Chaco); una fue en Chile y la restante se trató de la compra que hizo Cnooc -estatal con cotización en bolsa, como la mayoría de las grandes empresas chinas- del 50% de Bridas (grupo Bulgheroni), que tiene 40% de una de las principales productoras de crudo de la Argentina, Pan American Energy (PAE). Desde 2005, cuando el régimen chino dio a sus empresas la orden de internacionalizarse, habían comenzado a llegar inversiones en metales en Chile, Perú, Brasil y Río Negro (el hierro de Sierra Grande), petróleo de Ecuador y Colombia y autos de México.
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